La Comisión Directiva de Boca, encabezada por Daniel Angelici, analiza seriamente la posibilidad de modificar el nombre de la cancha a cambio de una cifra que Boca no ganaría ni transfiriendo a la mitad de su plantel. Quizá un tercio de lo que costaría construir una cancha nueva para 75.000 espectadores.
Serían entre cinco y diez millones de dólares por año los que invertiría una firma china para que la Bombonera lleve su nombre, como parte de un vínculo que se extendería, en principio, hasta el 2027.
Antes del fin de semana Angelici se reunirá con emisarios asiáticos "para escuchar la propuesta y luego analizarla con mis pares de Comisión Directiva para ver cuál es la mejor opción", aunque esta vez no será el Tano quien tenga la última palabra. ¿El motivo? Ya lleva dos períodos consecutivos en el poder (el actual período culmina en 2019), y como el acuerdo seguiría en vigencia también durante los próximos dos gobiernos, el tema debe ser tratado -y eventualmente aprobado- por la Asamblea de Representantes, donde igual manda una mayoría oficialista (las dos terceras partes) que en abril aprobó la compra de los terrenos de Casa Amarilla donde se construiría el nuevo estadio. En esa línea, se realizará un reempadronamiento para saber cuántos socios participarán del plebiscito. Si prospera el proyecto, hay que ver si los chinos siguen con la idea de patrocinarlo. Por otra parte, la AFA obliga a los clubes a tratar este tipo de cuestiones (patrimoniales, culturales) en la Asamblea, sobre todo cuando superan los dos años. Y no está mal.

Siempre será Bombonera

Que no haya hincha de Boca en el planeta que llame a la Bombonera por su verdadero nombre (Alberto J. Armando, en honor al ex presidente entre 1954 y 1955 y 1960 y 1980), privatizar parte de la identidad del club no deja de ser, para muchos, un asalto a la identidad boquense, como en su momento fue la utilización de la famosa camiseta rosa. Aunque, se sabe, en el fútbol mandan los números: dentro y fuera de la cancha.

Ejemplos mundiales

Nombrar un estadio con una marca es una tendencia mundial que comenzó en Estados Unidos hace más de 30 años, siguió en Alemania e Inglaterra, y hoy se ve en todo el mundo. El propio Macri intentó llevarlo a la práctica durante su segunda presidencia y no se animó. Por supuesto, hay casos y casos. El United, Real Madrid y Barcelona son los tres clubes más taquilleros del planeta y aun así sus escenarios mantienen -por ahora- sus nombres originales. El City, en cambio, recibirá 19M de dólares anuales durante diez años de manos de una aerolínea de Abu Dabi. Y en la Bundesliga, 14 de los 18 equipos ya se sumaron a una movida que en México ya esta tendencia.

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