A diferencia de otros deportistas, Alejandro Orihuela (19), de chico jamás soñó con ser profesional y menos del tenis, disciplina que, según cuenta, le aburría cuando la miraba por televisión.
Sin embargo, su presente indica que este fin de semana puede escribir una nueva página en la historia tenística de la provincia, si es que gana un partido en el cuadro principal de un torneo internacional.
Desde Santa Cruz de la Sierra, a 957 kilómetros de esta capital, habló con El Tribuno mientras participa de una preclasificación al Future que le puede dar el título de profesional, ya que luego de esta instancia deberá superar los tres obstáculos de la clasificación y si resulta vencedor en al menos un partido del cuadro dejará el amateurismo.
"De chico no me gustaba el tenis. Nunca lo había jugado, lo veía en la televisión con mi papá y me parecía aburrido", comentó de entrada el joven, quien por ese entonces enfocaba su pasión: "Hacía vóley, natación y fútbol, hasta que, a los 11 años, me enganché con el tenis a través de un compañero".
"Me dijo que vaya a jugar con él en el predio de Asembal y, cuando fui, me sorprendí porque le gané a chicos que ya jugaban desde hace un tiempo", dijo Orihuela.
Javier Norte fue su primer profesor y el encargado de enseñarle lo básico de ese deporte para un joven de su edad. Luego pasó al Jockey Club y más tarde se fue a Tigres, donde tuvo como entrenador a Ignacio Valdecantos, una de las glorias de la provincia.
Durante varios años se siguió perfeccionando, hasta que apareció la oportunidad de dedicarse de lleno y vivir para y por el tenis.
Se dice que además de talento hay que tener una cuota de suerte y Alejandro cree que eso le pasó hace unos años, cuando su carrera hizo un clic. "Fue en 2013, a los 17 años, cuando me llevaron a un torneo a Córdoba en reemplazo de un compañero que no había podido viajar", recordó.
"En primera instancia me tocó jugar nada menos que con Gonzalo Villanueva, quien era el número 1 de Sudamérica. Le gané 7-5 y 6-3. Después también pude ganarle a un preclasificado y quedé eliminado con un tenista que ya era profesional".
"Cuando volví a Salta no podían creer que le había ganado a Villanueva. Fue ahí cuando le plantearon a mis padres la posibilidad de seguir el profesionalismo", agregó.
"Desde ese momento comencé a entrenar a dos turnos y tuve la suerte de trabajar con David Nalbandian antes de su despedida".
"Yo ya estaba decidido a dedicarme de lleno y el entrenador de Córdoba me dio media beca para irme a estudiar a los Estados Unidos, y por eso sé que si no logro el profesionalismo pronto, la idea es irme. Quiero probarme en la ATP (La Asociación de Tenistas Profesionales), si no puedo vivir del tenis, iré a estudiar a Norteamérica, donde seguiré mi carrera. Pero el objetivo está cerca".
Tan cerca está que este sábado puede lograr su anhelo, que arrancó con la gira por Chaco, Misiones, Entre Ríos y que después de Bolivia (Santa Cruz de la Sierra, La Paz y Cochabamba) sigue en San Juan y Buenos Aires.
Con respecto a la competencia cruceña, el salteño sostuvo: "Es difícil. A estos torneos no vienen muchos argentinos, pero si hay chilenos, brasileños y bolivianos de muy buen nivel. Después competiré en la altura de La Paz, donde seguro va a ser muy duro".
"En Misiones estuve muy cerca de convertirme en profesional, así que ahora voy a volver a dar lo mejor de mí para lograrlo", cerró.

“Federer, un caballero”

Como todo competidor, Alejandro Orihuela, dijo a El Tribuno que tiene un referente: “Mi papá siempre le gustó Roger Federer. El tenis siempre fue un deporte de caballeros y Federer lo es, pero mis referentes son Novak Djokovic y David Nalbandian”.
Además, Orihuela aspira a más y comentó a este matutino cuál es su sueño: “Me encantaría jugar la Copa Davis porque es muy lindo representar a la Argentina y sería lo máximo”, aseguró.

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