De la foto que causó indignación en 2010 entre el por entonces ministro de Economía Amado Boudou y Cristian Favale, uno de los condenados por el asesinato del militante Mariano Ferreyra, a la imagen que se divulgó horas atrás donde aparece el ministro de Gobierno salteño, Eduardo Sylvester, con la barra de Gimnasia y Tiro, nada cambió. O sí, la violencia en los estadios de fútbol aumentó, hubo más crímenes y el público visitante fue prohibido.
A esta altura, la conexión política y barrabravas no sorprende, pero no deja de llamar la atención que Sylvester, quien fue ministro de Seguridad, haya compartido pollos a la parrilla con un grupo de personas vinculadas con La Torcida Millonaria, una de las facciones de la barra del albo que en diciembre pasado apretó a integrantes del plantel.
En Capital Federal, Rosario, Córdoba y otras grandes ciudades es tan común esta sociedad que no es noticia el matrimonio entre Rafael Di Zeo, jefe de La 12, y Soledad Spinetto, secretaria privada del exgobernador bonaerense Felipe Solá. Pero esta es la primera vez que un político salteño se muestra con los muchachos del tablón.
En este caso, Sylvester, desde su cuenta oficial de Twitter (@edusylvester), publicó durante la noche del jueves pasado: "Comiendo unos pollos con la barra de #GyT de Salta, La Torcida, en Limache. Excelente!", texto seguido de la foto que aparece en esta página.
La Torcida es un grupo de choque más que conocido en la Vicente López y Leguizamón, y al menos cuatro de sus integrantes habían sido detenidos por las amenazas a los jugadores de Gimnasia.
Como si fuese poco, la llamativa reunión se llevó a cabo en la etapa III del barrio Limache, una de las zonas más conflictivas del sur capitalino y que en diversas oportunidades ocuparon las páginas policiales por sus batallas campales contra la etapa I.
Después del masivo repudio que generó el posteo, Sylvester decidió (o le recomendaron), borrar la evidencia del Twitter, pero ya fue tarde, porque la noticia tuvo impacto nacional.
La foto de Favale, uno de los referentes de la barra del club Defensa y Justicia con el actual vicepresidente de la Nación tampoco fue casual, como no fueron las imágenes del condenado por la muerte de Ferreyra con el ministro de Educación Alberto Sileoni y la periodista del programa oficialista 6-7-8 Sandra Russo.
Casos como el de Boudou hay muchos, como el del piquetero Luis D'Elía, quien contrató a "La Peste Blanca", la barra de All Boys, para que asista a un acto de Nicolás Maduro en 2013.
El propio dirigente oficialista justificó los $25.000 que le dio a los violentos a cambio de "tareas de limpieza del estadio, armado de escenario y control de los baños", según afirmó.
En Córdoba, por ejemplo, "La Fiel" (de Talleres), fue distinguida en la Legislatura de esa provincia y sus líderes, Darío Cáceres y Carlos Pacheco, recibieron una plaqueta de reconocimiento.
En el norte, el de Sylvester no es el único caso. La dirigente de la Organización Barrial Tupac Amaru, Milagro Sala, es la jefa de "La Banda de la Flaca", una de las barras de Gimnasia de Jujuy que pelea, junto a Los Marginados, por el líderazgo.
La conexión político-barras se expande en todo el país, especialmente en un año de elecciones como este, mientras la violencia es cada vez más difícil de erradicar.


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