Hasta ayer, la vida de Caín Fara era tranquila y corriente: la de un simple zaguero juvenil surgido en Rosario Central que había arribado a Salta hacía un mes para convertirse en refuerzo de Juventud Antoniana, luego de la grave lesión de Carlos Ramadán. Los antonianos lo tenían "visto" cuando debutó oficialmente con la casaca del santo por el Federal A ante San Jorge. Sin embargo, su vida no será la misma después de haberse cruzado con Lionel Messi en el gimnasio que tienen sus padres en la localidad santafesina de Funes (a 15 km. de Rosario), allí donde el mejor futbolista del planeta suele entrenar en cada fugaz visita a Rosario, para evitar a los fanáticos, los flashes y la histeria.
El pasado lunes, mientras hacía pesas en el gimnasio de propiedad de sus padres, Caín, el defensor de Juventud que en enero retornará a Salta para iniciar la pretemporada, no podía dar crédito a lo que veían sus ojos: el crack del Barcelona ingresaba como si nada por la puerta para entrenar a su lado.
Y no solo eso: el "10" se dio tiempo para tomar unos mates y hablar de fútbol. Y allí la Selección, el Barcelona, la febril antagonía Rosario Central-Newell's, y hasta el Federal A y Juventud fueron los temas de conversación. A partir de esa charla, y luego que Caín subiera la foto de Lio en su Instagram dedicándole unas conmovedoras palabras, la "fiebre Messi" transformó por completo las apacibles vacaciones del jugador del santo salteño en su Funes natal. "No creí que un simple posteo iba a generar tanta locura. Me llaman de todos lados, de medios de España, de Buenos Aires. Hasta me llamó un loco fanático preguntándome si sabía dónde está Messi, diciéndome que hace días está durmiendo en un auto y buscándolo por todos lados. Lo que él genera es una locura", le expresó aún con asombro el futbolista de Juventud a Alentandooo, antes de relatar con la emoción de un niño su encuentro con la Pulga.
"Mis padres tienen un gimnasio en Funes, donde va gente famosa que no quiere que la molesten, pero ninguno de la trascendencia de Messi. Cuando lo vi el lunes pasado entrar por la puerta me quedé helado, tildado. Al principio no quise ni pedirle foto para que no se sienta incómodo, tampoco quise que se viralice que él estaba allí para que no lo molesten, porque justamente fue a mi gimnasio para estar tranquilo. Compartimos mates y charlamos. Es demasiado humilde, te trata de igual a igual, te hace sentir importante, habla con todos, escucha con atención, no tiene dramas en compartir la misma bombilla con cualquiera, nunca un gesto de desprecio con nadie. Un ejemplo. Tenía ganas de abrazarlo y que no pase más el tiempo. Vino con un primo de él que juega en Sportivo Belgrano de San Francisco y yo le conté que estaba en Juventud Antoniana, en la misma categoría. Le hablé de mi presente en Salta y escuchó", confesó Fara, para bromear al final: "Le iba a pedir que venga a jugar conmigo a Juventud. Es más factible eso a que juegue en Rosario Central", concluyó un hincha canalla obnubilado por el fana más famoso de la lepra.

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