Juventud Antoniana es como un paciente enfermo en recuperación, que aún no sale del preocupante cuadro que lo tuvo en un hilo hace dos semanas. Por momentos deja pronósticos poco alentadores sobre; y en otros, como en el empate de ayer, 1 a 1, ante Unión Aconquija en el Martearena, evoluciona favorablemente y muestra otro semblante. Pero debe seguir en plena observación, controlado y en espera, porque al paciente no hay que dejarlo solo y a este Juventud se le exige mucho más en lo futbolístico. Y de poco servirá lo que consiguió y de lo que adolece si es que no consigue resultados, esos que todavía no llegan, alarma preocupante para un torneo corto.
El santo entró nervioso y condicionado, por toda la atmósfera exigente que lo rodea y por una semana traumática. Y para colmo de males, el ya vapuleado santo recibió un duro golpe de entrada, de esos que dejan nocaut, cuando a los 16’ Wilson Moreno colgó la bocha con enorme categoría por sobre el cuerpo de Lencina. El golazo de la visita descolocó al antoniano, que había arrancado sin contratiempos. A partir de allí se mostró como un equipo partido, sin orden, con sobrada actitud y vehemencia a la hora de atacar (tuvo varias chances para empatar y para ganarlo), pero también descompensado en la última línea, por lo que los catamarqueños también podrían haberlo liquidado en ese golpe por golpe. A los 20’ Lencina sacó una bomba de Farías; pero seis minutos más tarde el Ratón Ibáñez, de lo mejor en el santo, estrelló su remate en el palo. Pero cuando peor la pasaba llegó el empate tranquilizador. Córner de Ibáñez que un jugador peinó en el camino antes que Balvorín la empuje con su cabeza en la línea. Era el 1 a 1 y el desahogo. Porque en medio del desconcierto apareció el oportunismo y el aplomo del goleador que siempre está para apagar los incendios. En el complemento los de Roldán mostraron su mejor semblante, recuperaron confianza e hicieron rotar más el balón, pero sufría ante un rival, como el de Riggio, que jamás resignó el ataque y también lo golpeaba, con la confabulación de una defensa que no hacía pie y en la que solo Cárdenas se salvaba. El ingreso de Cáceres le dio más aire y fútbol al local. El Pety “dibujó” una gran maniobra y habilitó con un guante a Gorostegui, quien, solo, definió sin vocación en una de las más claras (22’). Como contracara, las contras lastimaban y Lencina se agigantaba al mismo tiempo que el santo sufría. Y así, con ese peligroso “palo por palo” se diluyó el partido. El de un enfermo que evidenció una leve mejoría, pero que sigue en observación y lucha por zafar.

De cal y de arena para el 9

Gustavo Balvorín sigue siendo la carta de gol de Juventud, el naipe de experiencia y el oportunismo cuando las cosas parecen terminar mal. El tucumano, goleador del santo en el 2015, también arrancó derecho (convirtió en los 3 partidos que jugó), pero ayer dejó un saldo de preocupación: volvió a resentirse de la lesión en el pie derecho que ya parece haberse hecho crónica y abandonó la cancha en camilla. Habrá que ver cómo evoluciona en la semana.

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la síntesis

JUVENTUD 1 U. ACONQUIJA 1

P. Lencina (7) A. Medina (7)
J. Peirone (5) J. Calderón (6)
J.P. Cárdenas (7) J. Marcolini (5)
C. Ramadan (4) J. Arce (5)
R. Gorostegui (5) A. Vester (6)
S. Allende (4) W. Moreno (7)
J. Iturrieta (6) J. Pereyra (6)
J. Montero (5) M. Ceballos (5)
R. Gómez (5) E. Guardo (6)
G. Ibáñez (7) L. Farías (6)
G. Balvorín (6) R. Salvatierra (5)

DT: R.A. Roldán DT: A.V. Riggio

Goles: PT: 16’ Wilson Moreno (UA), 39’ Gustavo Balvorín (JA).

Cambios: ST: 14’ Joaquín Prado (5) por Balvorín (JA), 16’ José Cáceres (6) por Allende (JA), 18’ Diego Martínez por Salvatierra (UA), 27’ Nicolás Chiettino por Pereyra (UA), 31’ Ángel Vega por Farías (UA), 38’ Álvaro Navarro por Ibáñez (JA).

Estadio: Padre Martearena
Árbitro: Ariel Montero (5)
Jornada: 2° fecha - Zona D

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