El regreso de Mariano Maino a Central Norte se estancó un poco. El tiempo pasa y lo que fue un preacuerdo todavía no terminar de concretarse. ¿La vuelta del "uno" podría caerse? Existe esa posibilidad, porque Maino ya tendría que haber firmado su vínculo con el cuervo, algo que no sucedió hasta el momento.
Apenas se supo que Pedro Rioja pidió por el arquero, todo indicaba que su vuelta, cuestionada por algunos hinchas, iba a tener un desenlace final rápido y favorable a la solicitud del técnico cuervo.
Desde un principio, Maino contó con consenso de los directivos azabaches para volver a Central, como así también de Rioja, quien salió a respaldar al guardavallas cuando éste fue criticado por una facción de simpatizantes que se niega rotundamente al regreso del "uno", por su paso por Juventud Antoniana, puntualmente por el negro recuerdo de cuando Maino contuvo el penal que decretó el descenso de Central Norte al Federal B; un día nefasto que quedará marcado en la historia del club azabache.
Esta oposición no fue ni será un impedimento para que el arquero vuelva a vestir la casaca azabache; claro, en caso de que ambas partes lleguen a un acuerdo y se oficialice la contratación del santafesino.
Pero "del dicho al hecho hay un largo trecho". Esto está más que claro, porque cada vez se dilata más la negociación.
Algo que podría tener incidencia en el convenio es la posible postergación del inicio del Federal B, un aspecto que de cierta forma le dio margen para relajarse a los dirigentes de Central Norte, consciente o inconscientemente.
Lo cierto es que los días pasan y no hay nada en concreto.
El principal refuerzo que solicitó Pedro Rioja no llega, la espera se hace cada vez más larga y cargada de incertidumbre.
No está en discusión que tanto Maino como los dirigentes cuervos mostraron predisposición, pero también hay que tener en cuenta que la paciencia se podría acabar y Maino podría cambiar de opinión.

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