La asamblea extraordinaria de representantes de AFA, que pasó a cuarto intermedio el último jueves 28 de junio, definirá hoy mediante una votación el futuro de la superliga del fútbol argentino, impulsada por los clubes grandes y con fuerte resistencia en entidades menores frente al desigual reparto del dinero de la televisión.
La reunión se retomará desde las 16 en el salón de Futsal del predio “Julio Grondona” de Ezeiza, donde al menos 61 de los 75 miembros participantes deberán expresar a mano alzada si aprueban la constitución de una nueva estructura deportiva en el fútbol argentino, con cuerpo directivo independiente de la AFA.
En medio del caos que reina dentro de la institución con sede en Viamonte 1366, las posiciones respecto de la superliga fueron cambiando y la mayor tensión entre partidarios y detractores se registró en torno de la distribución de los derechos televisivos, antes de la irrupción en escena del dirigente de FIFA Primo Corvaro, quien gestiona conformación de una comisión normalizadora.
Es que el suizo de origen colombiano, después de reunirse con todos los actores del conflicto (dirigentes políticos, judiciales y deportivos), les advirtió a los impulsores de la superliga que será la AFA la que siga administrando los eventuales nuevos recursos de la televisión por razones estatuarias.
Frente a ello, ya no tendría sentido el apuro por validar el nuevo formato de torneo como sucedía antes de la intervención en AFA del organismo internacional radicado en Zurich. Porque justamente la creación de la superliga implicaba inicialmente la transferencia de los derechos de televisión a la nueva organización.
Pese a todo, y como marca la normativa estatutaria de AFA, hoy habrá votación definitiva y de su resultado dependerá las características de los próximos torneos de AFA.
La asamblea del 28 de junio duró apenas media hora cuando se postergó por una moción del vicepresidente de Independiente, Carlos Montaña, que fue apoyada por 66 integrantes a mano alzada. Solo el titular de Defensores de Belgrano, Marcelo Achile, se opuso en un medio de un acto que registró ocho ausencias.
Fue presidida por Hugo Tomaghello (vice de Defensa y Justicia) y tuvo a Daniel Onofri (presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata) como secretario. Esa decisión se tomó de manera unánime frente al expreso pedido del titular de AFA, Luis Segura, quien se excusó de estar al frente.
En caso que la superliga quede sin efecto, el campeonato de Primera División comenzaría el primer o segundo fin de semana de agosto y terminaría en mayo de 2017. La modalidad de competencia prevista es todos contra todos, con la fecha de los clásicos repetidas, cuatros descensos a la B Nacional y dos ascensos.
El torneo no jugará ninguna fecha entre semana y solo sufrirá cuatro parates por jornadas de eliminatorias sudamericanas para el Mundial Rusia 2018.

Fuerte asfixia financiera
La mayoría de los clubes tienen deudas con sus respectivos planteles y el personal civil mientras que los árbitros tampoco están al día y, con o sin superliga, si no aparece el dinero, el comienzo del campeonato está minado.
“Si River o Boca vienen a buscar jugadores, los tenemos que vender porque estamos mal económicamente”, dijo Raúl Gámez, presidente de Vélez.
Esa frase le cabe a cualquier directivo de los 30 clubes de Primera y del resto de las categorías ya que la mayoría apuesta a una venta que les permita ponerse al día porque si algo los iguala, son la deudas.
Quienes promueven la superliga lo hacen por una cuestión básica, el dinero, debido a que necesitan billetes de a montones que solucionen el rojo furioso de las cajas. Un adelanto de FIFA y créditos blandos parecen ser el parche.
Daniel Angelici, el presidente de Boca, fue clarito al advertir que, hoy por hoy, se necesitan 500 millones de pesos para poner todo al día y empezar de nuevo con un fútbol saneado.
El caso más dramático es el de Quilmes, cuyo equipo jugó gran parte del último torneo sin concentrar por deudas salariales que venían desde el año pasado y que ahora perdió un equipo entero de futbolistas por falta de pago, pero el escenario, con matices, se repite en otras instituciones.
El plantel de Gimnasia, para el caso, frenó el anuncio de una medida de fuerza ante la promesa del presidente del club de que mañana comenzará a pagar parte de lo adeudado (no cobran desde abril).
En tanto, a falta de dinero, los directivos negocian subrepticiamente con jugadores ya que el pase libre es también a veces un consenso para que una parte borre obligaciones y la otra pueda buscar dinero en otro horizonte.

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