El fútbol salteño tiene esos personajes que quedan grabadas en las retinas de los hinchas. Este, en particular, hace cuarenta años que se dedica a ponerle el color a las tribunas vendiendo banderas, gorros y bufandas de todos los clubes del fútbol salteño.
¿Quién no conoce a don Ferreyra? Quizá muchos no saben su nombre, pero basta con escuchar: "Hay gorros y banderas", para reconocerlo.
Nacido en Buenos Aires hace 65 años, eligió Salta como su hogar para seguir haciendo lo que más le gusta, confeccionar y vender los "trapos".
"Hace cuarenta años que me dedico a la venta de banderas, arranqué en Buenos Aires, vendía en las canchas de River y de Boca, también recorrí toda la Primera C, la Primera D y hace treinta y tres años que estoy en Salta", le dijo Ferreyra a El Tribuno. Luego recordó cómo llegó justamente a nuestra ciudad. "Los viejos nacionales que se jugaban me trajeron a Salta. Paraba mucho en el club Atlanta, ahí lo conocí a Rául Savino (exjugador de Central Norte) y un día me me dice "Como no te vas para Salta, nosotros estamos por arreglar para jugar ahí, va mucha gente". Me vine pero iba y volvía cada quince días a Buenos Aires, no me podía acostumbrar hasta que un día me acostumbré. Tenía 23 años, me gustó Salta, mirá que anduve por muchas provincias pero me gustó esta en especial".
El mismo Ferreyra se declara pionero en Salta en la venta de banderas y gorritos. "Cuando empecé a vender acá no había nadie que venda banderas y gorritos, ahora salieron muchos. Hace quince o veinte años atrás iba el doble de gente que va ahora, no había estadios grandes y hacían cola para entrar, ahora cada vez va menos gente a la cancha y eso repercute", analiza.
Pero Ferreyra no vende solamente en Salta, recorre el interior y provincias vecinas llevando mercadería de todos los equipos.
"Voy a Jujuy, Ledesma, San Pedro, Metán, Rosario de la Frontera, Joaquín V. González, al Valle de Lerma, la gente ya me conoce. Hago los gorritos de todos los clubes, le pasó los detalles a mi hermano y él se encarga de confeccionarlos, acá le doy los últimos detalles", subrayó el Gringo, como lo apodan sus conocidos.
"Los sábados ya me preparo para ver dónde voy a ir a vender. Tengo buena relación con los presidentes de las ligas del interior, les pego un tubazo y les pregunto qué partido importante hay y me mando", comentó Ferreyra.
Se declara hincha de River y no tiene preferencia por ningún club de la provincia. "Me gustan todos los equipos: Central Norte, Gimnasia, Juventud, antes Argentinos del Norte, todos en general. Me gusta que ganen todos los equipos de acá y siempre les deseo lo mejor a los hinchas que vienen a la cancha. Cuando asciende un equipo le da vida a todo, viene gente del interior, labura el remisero, el que tiene restaurante, el que vende banderas, pero hace tantos años que no puede entrar uno a la B Nacional y eso me entristece".
En su vida hizo muchas amistades con grandes jugadores a nivel nacional, sobre todo cuando vivía en Buenos Aires.
"Anduve mucho años en River; era muy amigo de Angelito Labruna, un gran tipo. Ermindo Onega, que ya falleció, me buscaba en auto y me llevaba a la cancha. Renato Cesarini, que fue técnico de River, charlaba mucho conmigo. En tiempos actuales, los jugadores, sobre todos los salteños, también me saludan y son respetuosos; yo siempre les digo 'hoy tienen que ganar eh".
Polifuncional en su rubro, el fútbol no es el único deporte que acompaña su venta. "También voy a carreras de autos, tengo banderas de todas las marcas de autos, voy a partidos de rugby".
En estos tiempos de Copa América y con la pronta llegada de Boca a Salta, se lo puede ver a Don Ferreyra por la avenida Sarmiento con un tendedero de su mercadería.
"Esto me apasiona, gracias a Dios vivo de esto y soy un agradecido de la gente que me ayuda comprando lo que vendo. Será que soy una persona muy dada que me hago amigo de todos. Si no me compran, igual me quedó charlando algo de fútbol con la gente", sintetizó este personaje querido de las canchas salteñas.

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