Nueva Zelanda, actual campeón, e Inglaterra, que juega como local, son las selecciones favoritas para hacerse con el título del Mundial de rugby que comienza mañana en Twickenham. Irlanda y Australia, ganadores de los últimos torneos del Seis Naciones y Championship, junto a Sudáfrica y Francia, pueden romper los pronósticos en un torneo que se anuncia muy ajustado.
La representación latinoamericana estará compuesta por Argentina y Uruguay, dos equipos con objetivos muy diferentes. Los Pumas, terceros en 2007 y cuartofinalistas en 2011, con el bagaje que les da la experiencia y el roce en el Rugby Championship, aspiran a dar la sorpresa, empezando con un cruce de cuartos de final en el que les tocaría medirse con Francia o Irlanda. Uruguay, por su parte, que acude por tercera vez a un Mundial, tendrá difícil lograr una victoria en el llamado Grupo de la Muerte en el que estarán Inglaterra, Gales, Australia y Fiji.
Nueva Zelanda, con la generación de Richie McCaw, Dan Carter, Maa Nonu, Kevin Mealamu, que van a disputar su última Copa del Mundo, quiere despedirse con otro título.
Los All Blacks tienen todo: talento, juego de mano completo y pragmático, conquista y ocupación en primera línea, así como la potencia física para taclear, robar y contragolpear.
Cuna del rugby, Inglaterra alimenta la esperanza de conquistar ante su público la Copa del Mundo de 2015, lo que no pudo lograr en 1999 y sí en 2003 en Australia. "Pienso que podemos ganar la Copa del Mundo con la ventaja enorme de jugar en casa, empujados por todo un estadio y un país, y con el talento y el carácter del grupo", afirmó el técnico Stuart Lancaster.
El DT hizo crecer una nueva generación liderada por su capitán Chris Robshaw

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