Sería duro el informe que el árbitro Ariel Montero confeccionó y que luego elevó al Consejo Federal en torno a los incidentes que los hinchas salteños produjeron durante el partido que Juventud Antoniana le ganó a Altos Hornos Zapla por 1 a 0, en Palpala, el domingo pasado. En el estadio del merengue y con la presencia de los simpatizantes del santo, que en gran número acompañaron al equipo del Beto Pascutti, nuevamente recrudeció la interna entre los grupos denominados La Leal y la Número Uno; tal es así que la Policía jujeña con el fin de que los disturbios no pasaran a mayores, intervino arrojando gases lacrimógenos y balas de goma, con heridos de la parcialidad visitante.
Durante el desarrollo del juego, vale recordar, el árbitro Montero detuvo el juego un par de pasajes. En un primer momento, los hinchas de Juventud que se encontraban en el sector preferencial, donde se apostó la mayor cantidad de gente, se subieron al alambrado olímpico y no se querían bajar, con el agregado de que una pelota que fue rechazada hacia ese sector no la devolvieron.
Luego, a los 24 minutos del primer tiempo, Ariel Montero volvió a detener las acciones porque desde detrás de la tribuna preferencial se escucharon las detonaciones con balas de gomas, cuando justamente ingresó el grupo denominado La Leal que se ubicó en la tribuna norte del estadio Emilio Frabrizzi y desde donde se arrojaron piedras con las de la Uno. Allí la Policía implementó un dispositivo más enérgico utilizando gases lacrimógenos, sustancia que por el viento afectó a las madres con bebés que rápidamente abandonaron la zona de plateas.
Ya en el segundo tiempo otra vez tomó participación del espectáculo un hincha antoniano, quien saltó al campo de juego con la intención de robarse la pelota, ante la atónita miradas de los jugadores y del árbitro Montero, quien llamó a uno de los oficiales para solicitar las garantías necesarias para reanudar el juego.
De lo caldeado que presentó el clima entre los propios bandos, La Leal comenzaron a entonar el cántico: "La Uno tira piedra, la Uno tira piedra".
La Policía jujeña dio a conocer que los problemas mayores se suscitaron durante la retirada del estadio y como saldo de estos incidentes dos hinchas salteños resultaron lesionados; una persona de apellido Tejerina recibió varias balas de gomas que quedaron marcadas en su cuerpo; mientras que otro de apellido Colque se encontraba ayer en la guardia del hospital San Bernardo por una grave lastimadura en uno de sus ojos, y tenía que ser intervenido quirúrgicamente.
Los hinchas jujeños no se quedaron atrás y el Consejo Federal estaría evaluando sanciones por la invasión al campo de juego al final del partido, con intención de agredir a los jugadores visitantes y dirigentes, llevándose la peor parte Walter Segovia, colaborador de las inferiores, con una herida sangrante en una de sus manos. Y fue como que los violentos se encontraron a su paso con una zona liberada donde realmente falló el operativo de seguridad.
Realmente, penoso porque Juventud no merece algún castigo por culpa de unos energúmenos que dicen llamarse "hinchas".

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