La segunda final de la Copa Sudamericana 2012 que San Pablo de Brasil le ganaba a Tigre por 2 a 0, en el estadio Morumbí, se suspendió tras una brutal agresión de personal de seguridad privada del equipo local contra los jugadores argentinos, quienes no se presentaron a jugar el segundo tiempo y le dieron el encuentro perdido por abandono.
Luego de la ida en La Bombonera de Buenos Aires sin goles, el 5 de diciembre de 2013, Tigre viajó a San Pablo una semana después a jugar su primera y única final de un torneo internacional oficial.
Con un clima violento desde la llegada del plantel tigrense al estadio, la situación estalló al final de la primera parte, cuando San Pablo ganaba con goles de Osvaldo y Lucas. Los jugadores de Tigre fueron agredidos por personal de seguridad privada en la entrada de los vestuarios.
Con varios futbolistas heridos por golpes de armas de fuegos, palos y golpes de puño, el plantel y el cuerpo técnico conducido en ese momento por Néstor Gorosito decidió no salir a la cancha para jugar el segundo tiempo.
Mientras todo era caos en el vestuario del equipo argentino, las autoridades de la Conmebol decretaron el 'abandono' de Tigre y la entrega de la Copa y la medalla de campeón a los futbolistas de San Pablo.
Para ambas instituciones solamente hubo sanciones económicas (a San Pablo, además, lo hicieron jugar sin público), la final se dio por terminada, y los dos pudieron seguir compitiendo con normalidad en el plano internacional, en el último bochorno del fútbol sudamericano, hasta el de hoy en La Bombonera.

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