Cuando se disputaba la mitad del segundo tiempo de la semifinal del Mundial de rugby entre Los Pumas y los Wallabies, Daniel Hourcade mandó a la cancha a Juan "Chipi" Figallo.
El salteño jugó los 20 minutos restantes y pudo disfrutar de su segundo campeonato del Mundo tras el gran torneo que hizo en 2011, en Nueva Zelanda, y la lesión que en principio lo había dejado afuera de este.
Por eso, hoy el jugador nacido en el Jockey Club es mencionado por los medios nacionales, como uno de los símbolos de la mística puma por su garra.
Después de la dura derrota ante Australia, los integrantes del plantel quedaron golpeados y el Chipi es quizás el jugador más motivado de los Pumas para ganar el viernes la medalla de bronce contra Sudáfrica.
Los motivos sobran. En julio, cuando se preparaba con la Selección argentina en Australia de cara a la cita de Inglaterra se rompió los ligamentos de la rodilla izquierda. A Figallo se le rompía al mismo tiempo su sueño de estar en su segundo Mundial.
El pilar de 27 años se operó e hizo la rehabilitación en su club, el Saracens inglés.
Nahuel Tetaz y Ramiro Herrera le quitaron el puesto en la primera línea en el grupo.
Figallo volvía además de una lesión en el cuello que le había tenido catorce meses ausente, desde finales de 2013.
Al inicio del Mundial, el pilar salteño no estaba completamente recuperado y quedó fuera del torneo. Pero no se rindió y siguió entrenando con Saracens, para estar preparado por si le llamaban. Nahuel Tetaz se lesionó antes del partido de cuartos de final contra Irlanda y el salteño fue llamado en su lugar.
El 14 de octubre ya estaba con Los Pumas y aunque no le dio tiempo para entrar en la victoria contra Irlanda (43-20), si jugó en la segunda parte ante Australia.
"Tengo muchos sentimientos encontrados. Ponerte la camiseta azul y blanca después de pelear tanto contra las lesiones fue único. Aunque después está el lado negativo de la derrota. Es una mezcla de sentimientos difícil de digerir", señaló.
'Desde que me lesioné no bajé los brazos. Mi objetivo era volver al Mundial. Sabía que se tenían que alinear muchos planetas para que me pase, pero se alinearon. Debutar y jugar otro Mundial es lindo, pero luego está la otra parte de haber perdido una semifinal", cerró.
Mientras Hourcade diagrama el equipo, el Chipi cruza los dedos para estar entre los 15.

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