Un vestuario usurpado por barras con armas en mano. Una interna feroz dentro del plantel. Dos jugadores sorprendidos de juerga en el paseo Balcarce. La Chancha Zárate disparando bombas para todos lados luego de la asunción como DT de Luis Rueda. Un entrenador como Salvador Ragusa quien se equivocó y feo en la elección del 80 por ciento de los refuerzos que llegaron a la Vicente López, y una CD que reaccionó tarde y no tuvo la muñeca ni la experiencia necesaria para cambiar el rumbo, fueron un cóctel explosivo para que el albo cierre el peor semestre de su historia.
Ultimo en el Federal A, eliminado de la Copa Argentina, es el resultado final de una historia que nació mal parida desde un principio y que terminó con los hinchas pidiendo la cabeza de todos.
Y el desconcierto general de Gimnasia y Tiro terminó con un ídolo como el Cóndor en el banco de relevos, quien nunca pudo torcer un rumbo que ya estaba sentenciado de antemano. Y Rueda tuvo un último manotazo de ahogado ante Altos Hornos Zapla. Echó mano a aquellos jugadores de experiencia que venían rindiendo y apostó fuerte a varios chicos surgidos de la cantera millonaria. Y la apuesta le salió mal, pero fue generosa, para aplaudir, porque pese a que el merengue se quedó con la clasificación, varios de esos pibes que venían pidiendo una oportunidad demostraron que, si le dan bola, será el futuro que necesita Gimnasia y Tiro.
Claro que esto poco le importó al hincha que se acercó al Gigante del Norte que despidió a los jugadores con un estruendoso que "se vayan todos y que no quede uno solo". Creo que esa gente no entendió que en esa cancha había pibes que dieron la cara en el momento más complicado de vida del albo. Se la jugaron. Respondieron. No se les dio. Dejaron todo. Muchos de ellos se retiraron con lágrimas en los ojos. Acongojados, porque, al igual que esos hinchas que poblaron las tribunas, sienten como propio el club. Anoche quedó muy en claro a quiénes el Cóndor Rueda tendrá en cuenta para la próxima temporada, y quiénes tendrán que armar las valijas para nunca más volver.
Gimnasia y Tiro dilapido una oportunidad única para insertarse después de más de una década en la B Nacional. La hora del balance seguramente llegará después del último encuentro del domingo. Serán cuatro meses interminables para los hinchas, a esos hinchas que este plantel les pegó muy temprano un tiro en el corazón y les rompió la ilusión.
El club se ha democratizado este 2014 después de 11 años de infamia, mentiras y degradación institucional. Quizá ese sea el dato más positivo para que los millonarios levanten la copa a fin de año, pero también debería ser el puntapié inicial para lograr que aquellos que alguna vez hicieron grande a Gimnasia y Tiro a nivel futbolístico, sean invitados a participar, a involucrarse en el nuevo proyecto que comenzará la próxima temporada. Es hora que la Vicente López esté unida. Sin rencores del pasado. Sin heridas abiertas que ya tienen que estar cicatrizadas, es la única manera que Gimnasia y Tiro vuelva a ser un grande de verdad.

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