El director del rally Dakar, Etienne Lavigne, presentó hoy la séptima edición de la competición que se desarrollará en la Argentina, Chile y Bolivia, un escenario en el que se siente como en casa. "Hemos encontrado las bases adecuadas para trabajar y creo que podemos quedarnos muchos años. La Argentina y Chile se han convertido en la base, pero no descartamos ir sumando nuevos destinos", afirmó Lavigne.

El director del rally destacó el apoyo gubernamental que reciben en cada uno de los países a los que llegan, pero también el gran éxito popular que supone el paso de la caravana del Dakar. "Este año vamos a empezar en el patio de la Casa Rosada (residencia de la presidencia argentina) con Cristina Kirchner, Evo Morales nos visitará en Bolivia y Michele Bachelet en Chile", indicó Lavigne.

Por segundo año el rally visitará Bolivia, en concreto, el salar de Uyuni, donde en esta ocasión competirán motos y coches, aunque en jornadas diferentes por las dificultades de seguridad que supone llevar el rally a más de 3.600 metros de altura, dijo. Bolivia tomó el relevo de Perú, país que acogió el Dakar en dos ediciones pero que en los últimos años se ha distanciado un tanto del rally.
"Hubo cambios políticos y nos hicieron saber que presupuestariamente no era posible seguir la colaboración", declaró
Lavigne.

El director del rally mira más lejos. "Tenemos contactos con otros países, con Ecuador, con Colombia, con Brasil, con Paraguay, donde se disputa una prueba del Dakar Saries", dijo. Especial atención merece la pista brasileña, aunque Lavigne reconoció que está "congelada" porque el país tiene "otras prioridades deportivas".
Primero fue el Mundial del pasado verano y, ahora, Brasil mira a los Juegos de Río de Janeiro de 2016. "Estamos en contacto con algunos Estados brasileños que están interesados en el rally. Pero por el momento hay que esperar antes de ir más lejos", afirmó.

El responsable del rally destacó la acogida en Argentina y Chile, "dos países que han integrado muy bien los beneficios que supone el Dakar, la exposición mediática que conlleva en un mes de enero en el que apenas hay otras competiciones deportivas".
Si se analiza el año pasado, Buenos Aires cifra en 150 millones de dólares el impacto del rally, Bolivia en 62,3 millones y Chile en 40 millones. El rally supone 1.200 horas de difusión en televisión en 190 países, lo que supone "una magnífica campaña publicitaria del
turismo de los países".

Lavigne no descartó que algún día el rally regrese a sus raíces africanas, aunque admitió que por el momento es imposible. "Cuando tuvimos que anular en 2008 la situación era muy difícil. Desde entonces ha empeorado. Mali, país que visitamos tantas veces, está en guerra, el terrorismo se extiende por todos los lados. A ello añadimos ahora el ébola", analizó.
"Es una pena por estos países que están perdiendo tantas cosas. La geopolítica no nos permite por el momento volver, aunque si algún día pudiéramos hacerlo sería algo magnífico. Hoy en impensable", reconoció.

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