Era su deseo más grande. Era especial, era tal vez su última posibilidad de ganar la Copa Libertadores con los colores que ama. Carlos Tevez sintió esta eliminación como nadie. Su rostro desdibujado, fuera de cualquier consuelo o razón, el capitán xeneize se mostró muy dolido.
El Apache se llamó a silencio pero sabe que será difícil tener un mejor nivel que ahora para el 2018. Tan difícil como seguir jugando para Boca en aquellos tiempos.
Tevez tuvo un partido aceptable ante el canalla, sobre todo en el segundo tiempo, en el que metió un tiro en el travesaño, otro disparo que pasó muy cerca y llevó la bandera de la actitud.
Esperar hasta el 2018 para Tevez y para Boca, es mucho tiempo.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial



Comentá esta noticia