En el juego de la seducción todo vale, sentencia un viejo adagio, algo que a Juventud Antoniana le cae como anillo al dedo.
Porque este santo, versión 2015, tiene un no sé qué. Por ratos se muestra seguro de sí mismo, tal vez por el peso de sus individualidades, tal vez por experiencia. Y trata de impresionar con cambios de frente o buscando sorprender por los laterales. Más cuando la pelota pasa por los pies del Arenero López o Ricky Gómez.
Pero una cosa es impresionar y otra seducir, porque con la calidad individual de sus jugadores podría elaborar un juego más armonioso, sin necesidad de abusar de los pelotazos, sin alargar tanto la cancha. Por ratos asoma lento y encima le cuesta una enormidad recuperar la pelota cuando la tiene el rival. San Jorge, con muy poco, lo puso en aprietos en varios pasajes del partido.
De hecho, el Arenero López no es un cinco clásico, no tiene mucha marca, pero es el que más seduce cuando tiene la pelota. Y hasta enamoró a los hinchas antonianos con ese toque sutil para el gol de la victoria cuando el partido ya se moría. Pero una golondrina no hace el verano.
De todos modos Juventud sumó su segunda victoria al hilo y por volúmen de juego fue mucho más que el cuadro tucumano, más allá de la impaciencia de sus hinchas al final. Pero esto recien empieza y lo que necesita es sincronizar más sus movimientos y sostener una dinámica para plasmar todo lo que insinúa. Material le sobra.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial



Comentá esta noticia