El estadio ubicado a 200 metros del viejo puerto del río Uruguay abrió sus puertas el pasado sábado a las 19, hora en que los primeros fanáticos de Parque Sur empezaron a llegar y a ubicarse en las instalaciones de un predio que estuvo teñido de azul y blanco en su totalidad.
En la cabecera este, los hinchas más desaforados pidieron desde temprano: "Para ser campeón hoy hay que ganar". El resto acompañó a medida que se fue ubicando en las plateas laterales.
Salta Basket, para entrar en clima, fue a calentar a pocos metros de la hinchada sureña, donde los locales jamás dejaron de alentar, y llenaban el estadio de Artigas y Cochabamba, cuya capacidad no supera los 1.600 espectadores.
Media hora después, el equipo dirigido por Ricardo De Cecco entró al vestuario para escuchar la charla técnica del coach salteño y apenas pasadas las 21, cuando en las tribunas ya no cabía ni un alfiler, Salta Basket entró de nuevo al campo de juego recibido por una inagotable silbatina. Los infernales se juntaron en el centro y volvieron a desplegarse hacia una de las cabeceras para continuar calentando.
Parque Sur, por su parte, estuvo siempre en la cabecera opuesta. "La gente no tuvo que ver. No pasa nada, fuimos nosotros los que cometimos errores que no podemos cometer", analizó Fede Parada.

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