En el plano nacional todo se podría resumir en una palabra: "locura", sobre todo si se tiene en cuenta el hecho de la desorganización y el tan mentado torneo de 30 equipos que provoca más dolores de cabeza que alegrías.
El primer torneo del año, que se dividió en dos zonas, lo ganó Lanús, jugando un fútbol de alto vuelo que le permitió ganarle la final a San Lorenzo por 4 a 0 y así el pueblo granate festejó su segunda estrella local.
A fin de año River se adjudicó la Copa Argentina, venciendo a Rosario Central 4 a 3, y así sumó su segundo logro en el año, luego que en agosto se quedó con la Recopa Sudamericana al vencer en la final a Independiente Santa Fe de Colombia.
Con la llegada del segundo semestre retornó el torneo largo que en sus primeras 14 fechas dejó sin trabajo a 20 entrenadores, algunos con salidas polémicas y otras inentendibles.
El torneo tiene a Boca como único líder, luego de vencer a River en el Superclásico, y con un Tevez superlativo, aunque el Apache ahora llevará toda su categoría a China.
Pese a los intentos de algunos clubes, el público visitante aún sigue vedado en los estadios de Primera División.
El empate en 38 votos que marcó uno de los más oscuros hitos de la historia del fútbol argentino el 3 de diciembre del año pasado condicionó el accionar de la AFA para todo el 2016, hasta llevarla a un estado de descomposición tan avanzado que fue necesaria una intervención de la FIFA para tratar de que el cuerpo no llegara al grado de desintegración total que ya se avizoraba y así llegó la Comisión Normalizadora de AFA, con Armando Pérez a la cabeza. Así, navegando al garete, la AFA llegó a fin de año, con Pérez internado en delicado estado como último capítulo de la dramática novela.
El fútbol argentino vivió un año de mucho desorden a nivel institucional, con la incógnita de saber qué sucederá con las transmisiones de televisión luego que el Gobierno dio por terminado Fútbol para Todos y las continuas disputas de dirigentes de Primera y el Ascenso por la distribución del dinero, con una AFA regulada por la FIFA y su Comisión Normalizadora.
La violencia siguió siendo un factor de poder entre los barras y los clubes, los dirigentes y hasta los jugadores vieron amenazadas sus rutinas, lo que hace pensar que pasará mucho tiempo para que el público visitante vuelva a los estadios. Esperemos que el 2017 traiga tranquilidad a nuestro amado fútbol argentino.

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