Se nos va el 2016 y con él un semestre auspicioso de Gimnasia y Tiro, más allá del quiebre del final, de la ronda prácticamente "regalada" cuando el equipo ya estaba clasificado a la segunda ronda del torneo Federal A y el por entonces DT José María Bianco ya tenía su cabeza en otra cosa, antes de su dimisión en el cargo.
Y a la hora de levantar las copas y pedir deseos por añadidura a fin de año, dirigentes, cuerpo técnico, jugadores e hinchas del albo coinciden en un deseo uniforme: que el equipo siga sosteniendo la solidez que lo llevó a estar once partidos invicto, no entrar en la relajación y mantener o elevar la vara de la exigencia que lo llevó a posicionarse en la primera ronda como uno de los dos mejores equipos clasificados, junto a Alvarado de Mar del Plata.
El millonario sufrió en el final del año y en la antesala del nonagonal de la segunda fase el cimbronazo de un cambio de técnico con la salida intempestiva del Chaucha, por cuestiones de índole personal, y la llegada de un recomendado por allegados salteños a Gustavo Coleoni: Duilio Botella, que cuenta en su foja de servicio con un ascenso a la B Nacional dirigiendo a Santamarina y con haber levantado a Alvarado, de pelear por puestos de descenso a clasificar como el mejor de la tabla general al torito marplatense en el Federal A.
Botella, quien, salvo diálogos aislados, aún no mantuvo contacto alguno con su nuevo plantel, con el que recién comenzará a trabajar en la pretemporada a partir del 4 de enero, sabe que agarrará un equipo clasificado, con un buen material futbolístico, armado y en envión y que este contexto puede facilitarle su tarea o reducir su margen de error, en idéntica medida. Su misión será reactivar la confianza de un equipo ensamblado y no mermar la producción de un segundo semestre de año prolífico desde los números y, en líneas generales, desde el funcionamiento; para una instancia en la cual se arrancará de cero, los rivales serán más complicados, tendrán otra equivalencia y en la que los créditos serán más estrechos y el trajín será más intenso, con mayores distancias por recorrer (Formosa, Chaco y Santiago del Estero).
El entrenador marplatense y radicado en Tandil sabe de la capacidad ofensiva y goleadora del equipo con mayor efectividad en la red en todo el campeonato, que tiene a Juan Amieva y a Nicolás Aguirre inspirados y con el arco abierto. Aunque también tomó nota durante su estadía en Salta de un ítem en el cual Gimnasia tiene que levantar la puntería: la inestabilidad defensiva de un equipo al que le convirtieron 10 goles en 3 partidos en el tramo final. Es por eso que Botella ya pidió un zaguero central de categoría para reforzar la línea de fondo y esa es la prioridad. Y en cuanto al otro cupo de refuerzo, la dirigencia y el estratega aún manejan dos alternativas en un mercado hermético y con escasa oferta: un atacante para suplir la baja de Luis Silba, quien se marchó a Tucumán por temas personales; o un volante por izquierda, el otro déficit del equipo, más teniendo en cuenta que el nuevo técnico ya manifestó que reubicaría a Pablo Motta en la función de doble cinco para que este se involucre más con la gestación de juego.

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