Se habló de que "todos ganaron", de paz, de amor y de una felicidad compartida a favor del fútbol argentino, pero lo cierto es que esta gran pulseada la ganó Marcelo Tinelli.
Luego de meses de idas y vueltas, en los que hubo desde apoyos al vice de San Lorenzo y conductor televisivo, hasta amenazas de denuncias por coimas y aprietes, el comité ejecutivo de la AFA decidió ayer en forma unánime postergar las elecciones, que debían realizarse en octubre próximo, hasta el 1 de marzo de 2016.
Claro, no se habló del artículo 50, cuya interpretación disímil puso en juego y desveló el sueño de Tinelli, y que, de realizarse los comicios el próximo año, ya permitirían que se presente sin ningún cuestionamiento.
Además, no solo fue nombrado vicepresidente para este período de transición hasta los comicios, sino que en la próxima reunión le restituirán la presidencia del Consejo Federal al tinellista Roberto Fernández, quien hace unos días fue apartado del cargo por decisión por el actual mandamás, Luis Segura, a raíz del abierto apoyo al conductor televisivo.
Tinelli, que ya había sido nombrado hace un año como director de Prensa y Comunicación de la AFA, se acercará a su deseo de llegar a la presidencia de la calle Viamonte con el cargo que compartirá con Rodolfo D'Onofrio (River) y Claudio "Chiqui" Tapia (Barracas Central), con quienes volverá a integrar la denominada "mesa chica" junto al presidente Luis Segura, quien no participó del comité ejecutivo por estar recuperándose de una operación.
De todos modos, ese juego de naipes en el que se había transformado el fútbol argentino en las últimas semanas quedó reducido a esas palabras que siempre pregonó el fallecido Julio Humberto Grondona: consenso y unanimidad.
A primeras horas de la tarde de ayer, cerca de las 15, Tinelli recibió en el hotel Panamericano del centro porteño a varios de los dirigentes que iban a apoyar la reinterpretación del reglamento y que ya habían anunciado su intención con la firma del petitorio.
Entre ellos estaba Francisco Javier "Pipo" Marín, vicepresidente de Acassuso y uno de los primeros grondonistas que se pasaron de bando y operaron para darle votos del ascenso a Tinelli.
Todos ellos, de allí se iban a dirigir directamente a Viamonte, aunque algo pasó en el medio de ese trayecto de pocas cuadras que desvío a Tinelli y a Matías Lammens a una oficina cercana a la sede de la AFA.
Ahí, los esperaban Chiqui Tapia y Luis Fernando Segura, hijo del actual presidente de AFA y vicepresidente primero de Argentinos, quienes velaban por los intereses del oficialismo. Allí, todo cambió.

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