Jorge Burruchaga fue un habilidoso delantero que paseó su talento por Arsenal, Independiente, Nantes y Valenciennes de Francia. Pero será eternamente recordado por el tercer gol que le marcó a Alemania en la final del Mundial de México de 1986. Esa corrida que pareció eterna y que finalizó con un toque sutil de derecha ante la salida del arquero Toni Schumacher le permitió a la Argentina ganar el segundo título de su historia al vencer a los germanos por 3 a 2.

Por estos días el apellido Burruchaga vuelve a estar en el candelero porque el hijo de Jorge, Román, acaba de ganar con la selección argentina de tenis el sudamericano para menores de 14 años.

Román, influenciado por su padre, tuvo al fútbol como su primer deporte pero todos veían como de chico tenía una gran facilidad para jugar al ping pong y eso lo llevó a practicar tenis.

A los ochos años dejó de jugar en cancha de 11 para seguir en baby fútbol, hasta que finalmente también abandonó esa actividad para dedicarse de lleno al tenis.

Rápidamente comenzó a destacarse, se ubicó en los primeros puestos del ranking y fue integrante de la selección argentina que jugó el Sudamericano Sub 12.

Dos años más tarde volvió a integrar el equipo nacional que este último fin de semana se consagró campeón sudamericano tras vencer en la final a Uruguay.

Actualmente ocupa el segundo lugar del ranking de la Confederación Sudamericana de Tenis y es una de las grandes promesas de nuestro país.

En diálogo con Télam, Román dijo que su sueño "es ser profesional y ganar la Copa Davis" y que las metas para este año es tener una buena performance "en Europa, en el Mundial sub 14 y el Orange Bowl".

Con respecto a su padre explicó que nunca lo vio jugar "pero todos me hablan siempre de lo que hizo en el fútbol y naturalmente del gol que le hizo a Alemania".


Fuente: Télam

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