El equipo que dirige el italiano Claudio Ranieri, apodado los zorros, quedó con 77 puntos; siete más que Tottenham (70), del DT argentino Mauricio Pochettino y el volante Erik Lamela, que ganaba por 2-0, pero finalmente, Chelsea igualó 2-2 para alegría de Leicester.
El nuevo campeón inglés, subcampeón en la temporada 1928-1929 como mejor campaña hasta ahora, es un conjunto humilde y de poco presupuesto, pero con el entrenador italiano se convirtió en el elenco sensación.
El rionegrino Ulloa, ex CAI de Comodoro Rivadavia, San Lorenzo, Arsenal de Sarandí y Olimpo de Bahía Blanca, aportó desde el banco de los suplentes seis goles.
El delantero, de 29 años, fue el complemento ideal de la dupla que conformaron el inglés Jamie Vardy y el argelino Riyad Mahrez, quienes marcaron 22 y 17 tantos, respectivamente.
Los zorros sólo ostentaban torneos de ascenso, tres Copas de Liga (1963/64, 1996/97 y 1999/2000) y una Community Shield (1971/72) en su vitrina.

La ciudad, de fiesta

Una explosión de alegría recorrió las calles y bares de la pequeña ciudad inglesa de Leicester ayer cuando el equipo local ganó la Premier League y protagonizó la mayor sorpresa de la historia del fútbol inglés.
La celebración del título no tiene -literalmente- precedente, porque es la primera vez que el Leicester la gana desde su fundación hace 132 años
Un bar servía capuccinos con la imagen de Vardy, un restaurante vendía pescado frito azul e incluso un supermercado había logrado teñir sus salchichas de este color.

Fiesta larga y grande

La pregunta de dónde iba a celebrar la gente el título era respondida encogiendo los hombros, por falta de práctica, pero Steve Bruce, de la oficina turística de Leicester, pronosticó que será "una fiesta grande y larga, porque llevamos mucho tiempo esperando".
Marc Wilks vendía en la calle principal camisetas con el lema "Campeones 2015-2016. Reyes de Inglaterra".
Cuando empezó la temporada, la victoria del equipo en la Premier League se pagaba a 5.000 libras por cada libra apostada. Más del doble de lo que se pagaba por que un disco de la reina Isabel II alcanzara el número uno en la lista de ventas o que Kim Kardashian llegara a presidenta de Estados Unidos.
Con sus 330.000 habitantes y un tamaño veinte veces inferior a Londres, Leicester pudo con los cinco equipos de la capital y los dos de Mánchester.
Los hinchas se desquitaron de toda una vida de mofas y desprecio de su gran rival, el vecino Nottingham Forest, que ganó una liga y dos copas de Europa a finales de los años 70 que ahora languidece en segunda división.

La amabilidad de Ranieri

El entrenador italiano Claudio Ranieri no es un gurú ni un tirano, es un hombre de sonrisa y lágrimas fáciles, gran gestor de recursos humanos con un concepto del fútbol simple con el que acaba de dar el gran golpe.
El título de la liga inglesa que consiguió ayer al frente del Leicester corona la carrera como jugador y entrenador de este hombre de 64 años nacido en Roma el 20 de octubre de 1951, que se forjó como jugador en equipos modestos italianos -jugaba de lateral izquierdo- y que como entrenador fue casi siempre un recurso desesperado.
"En el fútbol no hay que inventar nada", dijo en una ocasión. Al llegar al Leicester "les dije que confiaba en ellos, que hablaría poco de táctica. Para mí, lo importante es que corrieran tanto como les había visto correr al final de la temporada pasada", dijo al diario italiano Corriere della Sera.
Ranieri devolvió la sonrisa y el optimismo a un puñado de jugadores descartados de grandes equipos o procedentes de otros más modestos, y sacó lo mejor de ellos con una receta que combinó amabilidad e invitación al trabajo duro.
"Eran jugadores considerados demasiado pequeños o demasiado lentos para otros grandes clubes", admitió el mismo Ranieri.
Con él, el hasta ahora desconocido centrocampista argelino Riyad Mahrez, Jamie Vardy, que hace cinco años, a los 23, jugaba en un equipo de aficionados y trabajaba en una fábrica, ha logrado 22 goles. Y el argentino Leonardo Ulloa, el fichaje estrella de la temporada pasada, ha aceptado sentarse en el banco en ésta, y cada vez que sale resuelve un problema.

Festejaron en la casa de Vardy

Los jugadores del Leicester festejaron el histórico título en casa del delantero estrella del equipo. Jamie Vardy, después de seguir por televisión este lunes el empate del Tottenham contra el Chelsea (2-2) que coronó a los zorros.
Los jugadores explotaron de júbilo después de que el árbitro señalase el final del encuentro en Stamford Bridge y comenzaron a abrazarse unos con otros, algunos muy emocionados, como el propio Vardy.
El entrenador del equipo Claudio Ranieri, en cambio, estaba desaparecido. El domingo anunció que a la hora del partido de los Spurs se encontraría en un avión de regreso de Italia, adonde viajó el domingo para celebrar el 96 cumpleaños de su madre.
Es la primera vez en sus 132 años de historia, que el Leicester se proclama campeón de Inglaterra.

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