Muchas dudas se plantearon durante la etapa precompetitiva sobre este Juventud Antoniana, que pese a los pronósticos previos tras aquel clásico de pretemporada contra Central Norte comienza a afianzar y a consolidar una idea pese a los cambios de nombres y a los imponderables de las lesiones y las suspensiones que sufrió desde el comienzo de este torneo.
En este Juventud, en dos partidos disputados, lo que no sobra es precisamente juventud, pero sí derrocha experiencia, inteligencia y efectividad. Sus integrantes no economizan esfuerzos ni templanza para sortear paradas complicadas; al menos eso fue lo que sacó a relucir el santo en el clásico que abrió la temporada con Gimnasia y Tiro, con un jugador menos en todo un tiempo, pero con el oficio para aprovechar la única situación de peligro y mandarla a guardar. Así, el santo inició este nuevo camino de esperanzas con dos triunfos sobre dos encuentros jugados. Todo gracias a los reflejos de Pablo Lencina (ante el albo fue clave al tapar tres pelotas de gol y también se lució en el segundo tiempo ante Concepción), pero también a su solvencia defensiva pese a los cambios obligados (César Albornoz por Ramadán en la zaga o la ausencia de Raúl Gorostegui). En el mediocampo, Carlos Medina sabe que debe correr y sacrificarse mucho más con el rigor de la categoría pese a que el físico no responda lo mismo que en sus viejos tiempos, en los que entregó lo mejor de su carrera al santo. Marcos Litre, por su parte, comenzó a enchufarse por la banda y el tridente “made in Tucumán”, conformado por el Arenero López, Gustavo Ibáñez y Gustavo Balvorín, tiene en años lo que posee en viveza y calidad, sobre todo cuando el Ratón salva las “papas” y el 9 se inspira.
Todo análisis termina siendo prematuro en dos fechas, pero el santo muestra hasta acá la practicidad que le falta a Gimnasia y, con limitaciones y a veces muy poco le alcanza para liderar en la zona 5.
Para visitar al merengue jujeño (se jugaría el domingo a las 17 en Palpalá), las novedades en el equipo de J. J. López son los regresos de Ramadán (retorna tras una suspensión) y de Gorostegui, quien sumará sus primeros minutos oficiales en la temporada, en la última línea del conjunto antoniano; reemplazando a César Albornoz y a Ricardo Gómez, que ayer fue intervenido con éxito en el metatarsiano de su pie derecho y tendrá una rehabilitación que le demandará alrededor de 15 días. Por su parte, César More asoma para ocupar el carril izquierdo, en el lugar de Ricky, para un Juventud que intenta consolidar una idea pese a los cambios.

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