A Gimnasia y Tiro hoy le sobra aquello de los que tanto carecía en un pasado no muy lejano y por lo que tanto sufría y se veía perjudicado.
Hoy ostenta cual excéntrico millonario sus riquezas, despilfarra su voracidad ofensiva y el gran momento de sus delanteros: Nicolás Aguirre, erigido tras su golazo a Concepción Fútbol Club en Tucumán como uno de los máximos artilleros del campeonato, con ocho conquistas; además de Juan Martín Amieva, otro que fortaleció la creencia en sus capacidades, anémica del primer semestre y que casi lo llevó a tomar la determinación de marcharse; y hasta Luis Silba y Lautaro Ceratto, que cada vez que tienen una chance también la mandan a guardar.
¿Y ahora quién gana el clásico...

El albo hoy es voraz, hoy tiene confianza de sobra, hoy se planta en suelo ajeno y no sufre la incomodidad el viejo karma del visitante cada vez que tiene que jugar en las canchas complicadas del interior jujeño y tucumano. Y hasta se sacó con goleada la espina del clásico.
No por nada los conducidos por José María Bianco lograron, tras vencer al cuervo tucumano en la noche del miércoles, el pasaje directo a la segunda ronda del Federal A con cinco fechas de anticipación, convirtiéndose en el primer clasificado, ostentando la "chapa" de ser el mejor y el más goleador en la fase regular.
Aún perdiendo los cuatro encuentros que le restan, en el peor de los casos, ingresará a la instancia definitoria del campeonato como mejor tercero y con un puntaje mayor al de los restantes que se encuentran en esa condición (hoy tiene 27 unidades), por lo cual las matemáticas ya lo consagraron como el primer clasificado. Pese a que quedan ítems por corregir y seguir trabajando, especialmente en la defensa, los números indican que Gimnasia es el mejor equipo del campeonato, el más efectivo y goleador, aunque no el menos goleado.
El albo viene de apilar seis victorias al hilo y cuatro triunfos seguidos fuera de la provincia, dato que no es menor; y lleva un invicto de 11 partidos (está a dos de la marca del Gimnasia de Víctor Riggio en 2012), con 8 triunfos y solo tres empates (todos 2-2, dos con Zapla y uno con Juventud).
Le sacó siete unidades a su escolta Juventud Antoniana y ocho al tercero Zapla; con 29 goles a favor y 15 en contra. Además, le lleva tres puntos al segundo en la tabla general (Gimnasia y Esgrima de Mendoza).
El Gimnasia del Chaucha cuenta con altos rendimientos individuales en todas sus líneas, pero también con un equipo mucho más equilibrado y que respalda y potencia a las mismas individualidades. Pablo Motta, de buen partido y golazo ante Concepción, levantó el nivel y a eso el equipo lo siente. Y no solo los goleadores mantienen la vara alta, sino también los volantes (Ezequiel Saavedra, Osvaldo Young y Alexis Bulgarelli). La defensa no desentona, aunque a las esporádicas fisuras y desentendimientos las termina pagando con goles en contra, como pasó ante Concepción o en el clásico triunfante ante Juventud, en el que recibió tres goles también producto de errores, confabulados con discutidos fallos arbitrales.
Ahora el albo, que arrancó con dudas en el primer traspié ante Juventud y que aún recuperando los resultados no gustaba, pero que fue creciendo con el correr de los partidos hasta encontrar un patrón de juego y una identidad, por hacer los deberes en toda la primera ronda arrancará la vuelta final de la primera fase y el último clásico de la etapa regular relajado y clasificado y, Bianco hasta se dará el lujo de darse tiempo y permiso para rotar y darle confianza a aquellos jugadores que observan desde atrás, pero que están consustanciados con el mismo objetivo.
Para visitar al santo, el domingo, a las 17, en el Martearena, no podrá estar su goleador Aguirre, expulsado por un codazo infantil en los últimos minutos de la victoria ante el cuervo tucumano. Pero lo suplirá Luis Silba, otro que está dulce y cada vez que ingresa se saca el gusto en la red.
Porque así es este Gimnasia. La confianza está impregnada en cada componente y así lo hacen notar cuando les toca jugar.


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