La fiesta, que empezó un día atrás con el banderazo de los hinchas de River, se prolongó al Nagai Stadium, en el debut en el Mundial de Clubes. Los hinchas millonarios mudaron el Monumental a Japón: de 20.133 espectadores que hubo en el estadio, al menos 15.000 eran de River.
Desde temprano la ciudad se tiñó de rojo y blanco. Dentro del estadio, hubo hinchas en los cuatro sectores de la cancha. Los japoneses de Sanfrecce Hiroshima estuvieron en una cabecera. Los hits que siempre se entonan en Núñez retumbaban en Osaka. La hinchada explotó cuando los jugadores salieron a hacer los movimientos previos. Pero ese calor inicial se fue apagando con el correr de los minutos. El equipo sufría y los hinchas lo sentían en una noche muy fría en Osaka. En el ST, el pedido fue unánime: “River, ponga huevo”, “Esta noche tenemos que ganar”. Alario convirtió el gol a los 27’ del ST y les devolvió el alma. Cuando terminó el partido el deseo fue uno solo: “El domingo cueste lo que cueste tenemos que ganar”. Barcelona todavía no es el rival, pero todos ya piensan en Messi, Neymar y compañía.

Los japoneses, admirados

La pasión y el color que los más de 15.000 hinchas de River Plate desplegaron durante el partido ante Sanfrecce Hiroshima generó la admiración de todos los amantes del fútbol.
Precisamente Moriyasu, director técnico de Sanfrecce, destacó esta cualidad de la hinchada: “Nuestros jugadores fueron abrumados por tantos fans. Espero que Japón pueda aprender más sobre la cultura de estos fanáticos”.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial



Comentá esta noticia