Emocionado hasta romper en llanto, Marcelo Gallardo dedicó la obtención de la Copa Sudamericana a su madre, fallecida semanas atrás.
"Se lo dedico a mi vieja", dijo el Muñeco con la voz entrecortada tras el final del partido y apoyando su cabeza en el hombro del periodista Tití Fernández, quien también se quebró.
El técnico de River había admitido lo difícil que era hablar del tema, porque "pasaron muchas cosas en dos meses".
"Le agradezco a estos jugadores porque interpretaron cómo había que jugar, se brindaron, fueron solidarios y se ganaron el reconocimiento de la gente. Estamos viviendo una fiesta", sostuvo el Muñeco, orgulloso por haber dado después de 17 años un título internacional al club donde nació, creció y se formó como profesional.
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Agradecido por la oportunidad que le dieron los dirigentes millonarios cuando Ramón Díaz renunció sorpresivamente al cargo, Gallardo, destacó: "Me siento muy orgulloso de ellos y muy feliz de haber vuelto a este club en el que me crié como persona y me formé como jugador".
Con esta consagración, por primera vez en la historia de River una misma persona gana un título internacional como futbolista y entrenador.
El Muñeco había obtenido la Copa Libertadores 1996 y la Supercopa 1997 con Ramón Díaz como DT, y ayer festejó la Sudamericana sentado en el banco de suplentes.
Tras haber reemplazado al Pelado, Gallardo tenía la ardua tarea de mejorar la campaña de un conjunto que venía de salir campeón de la mano de uno de los máximos ídolos de la institución.
Su equipo mostró un juego atildado con la pelota en los pies, presión alta para recuperar el balón y forzar errores del rival y se ganó el reconocimiento unánime del ambiente. River tuvo un arranque demoledor en el torneo de transición y en la Sudamericana, a pesar de que tuvo un pequeño bajón en el plano local.

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