El actor estadounidense Mickey Rourke , sex symbol en los años ochenta, regresó con victoria al boxeo a sus 62 años, en Moscú, después de haber colgado los guantes durante dos décadas. Con un short rojo adornado con la bandera rusa, el actor, visiblemente en forma, golpeó con fuerza y de manera insistente a su rival, Elliot Seymour, un boxeador profesional estadounidense, 43 años más joven.

El combate, previsto a cinco rounds de 2 minutos y medio cada uno, duró apenas 4 minutos, el tiempo necesario para que Seymour, de 29 años, renunciara ante los ataques de Rourke. "Estoy muy contento por poder volver a subir al ring. Gracias a Dios por darme esta posibilidad", declaró Mickey Rourke, en la víspera de la pelea. Con un sombrero blanco de cowboy, que se ha convertido en una seña de identidad, el ahora boxeador sexagenario, siempre con una sonrisa, había recibido la ovación del público cuando dejó ver un torso musculado y decorado con una decena de tatuajes, en la tradicional ceremonia de pesaje antes de la pelea.

"81,3 kilos", anunció una voz por megafonía. El mismo peso que su rival, de 29 años. En los años ochenta, Rourke había sido portada de las revistas de cine, especialmente por su papel en la película "Nueve semanas y media" junto a Kim Basinger, otro mito erótico. Después, de 1991 a 1995, retomó la carrera de boxeador que había iniciado en su juventud y que le dejaron el rostro marcado por los golpes

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