Llegó la hora de tallar y dar de nuevo en Gimnasia y Tiro. Y no solamente por la bisagra institucional que se producirá a partir del 29 de diciembre con la asamblea en la cual se llevarán a cabo las elecciones en el club de la Vicente López, sino también a la luz de una nueva temporada futbolística.
Tras quedar a tres pasos de un ascenso y resultar eliminado en cuartos de final a manos de Unión Sunchales, ya está a la vuelta de la esquina un nuevo torneo Federal A, que arrancará en un poco más de dos meses y será de transición hasta mediados de años, en el que estará en juego un ascenso y habrá dos descensos de categoría, en el afán de los organigramas afistas con la intención manifiesta de "normalizar" las categorías y reducir la cantidad de equipos en cada divisional.
Solo una plaza a la B Nacional estará en juego, por lo que en la ocasión será necesario para los clubes agudizar los sentidos para no cometer "locuras" con osados presupuestos y ser consecuentes con la situación incierta que depara cada transición post-elecciones en el país.
En primer lugar, en el albo deben saldar la considerable deuda de tres meses de haberes que mantiene la dirigencia con el plantel y con el cuerpo técnico encabezado por José María Bianco. El retraso en el pago de los subsidios por parte del Gobierno provincial fue un factor determinante en el atraso de sueldos, para el cual la CD les propondrá un plan de pago a futbolistas y DT. El miércoles, a más tardar, se definirá la continuidad del entrenador rosarino al frente del plantel. Y pese a la intención manifiesta, no solo del grupo vinculado al presidente Marcelo Mentesana, sino también de la oposición liderada por Raúl López, de que Bianco siga en el club, para que esto ocurra al técnico deberá convencerlo la propuesta por la deuda, pero principalmente el proyecto para el año que viene y si en Gimnasia serán o no capaces de satisfacer sus necesidades a la hora de armar un plantel competitivo y compensado.
Esto dependerá del presupuesto que se le destine al fútbol, y las incertidumbres sobre la continuidad del Chaucha se sostienen en la necesidad de ser más austeros con el manejo del fútbol y que el técnico en cuestión pueda adaptarse a esto.
En caso de seguir Bianco, su intención es no desmantelar la base en su totalidad, pero reforzar al grupo con no menos de dos jugadores por línea. Pero también fue conversado y analizado en la mesa chica de las reuniones la intención de ambas partes de realizar un fuerte trabajo conjunto con la cantera de juveniles que forman parte del patrimonio del club.
Pasando en limpio, quienes tienen prácticamente aseguradas sus continuidades en el albo por aún estar ligados contractualmente son los mediocampistas Pablo Motta y Fausto Apaza, y el delantero Leandro Zárate. En el caso de la Chancha, tras su desafortunada lesión (rotura de ligamentos en una de sus rodillas), hay una determinación tácita de extenderle el contrato (que vencía a fin de año) hasta junio del 2016.
Pasando en limpio, uno de los grandes desafíos será retener a Darío Sand, el hombre más regular de Gimnasia en la temporada 2015, a quien la dirigencia y Bianco desean contarlo para la temporada 2015; aunque el arquero tendría suculentas ofertas para pegar un merecido salto de categoría.
En cuanto a la última línea, Facundo Vega y Federico Rodríguez son los hombres que serían otra vez tenidos en cuenta y formarían parte del próximo proceso; no así Mauricio Ocaño y Elías Bazzi. En la zona media; Daniel Ramasco, Franco Flores y Ezequiel Saavedra también tendrían un lugar de consideración; y se marcharían Denis Caputo, Álvaro Aguirre y Nicolás Gianni, este último, la gran decepción del ciclo que pasó, por todas las expectativas que generó y por lo poco que demostró con la camiseta del albo. Hugo Prieto es otro que no figuraría en los planos del nuevo proyecto albo.

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