Con pocas horas de un sueño que seguramente no llegó a ser reparador, Juan Carlos Alonso (45) recibió a El Tribuno tras coronarse como el deportista del año de Salta, meses después del subcampeonato mundial de la Copa Producción de Rally WRC2.
Lejos de seguir los festejos, el piloto con el acento cordobés marcado en la sangre, pese a sus 16 años de estar radicado en Salta, llegó temprano a la oficina de su empresa de distribuciones que tiene en el macrocentro y entre la rutina diaria dialogó sobre sus inicios y lo conseguido en este 2014, pero aclaró que después de la entrevista, iba a dormir una siesta. "Como un buen salteño adoptado que soy", dijo.
¿Cómo fueron tus comienzos al volante?
Fue un inicio raro. Comencé con el gran periodista deportivo Eduardo Gesumaría Sprinter de Córdoba a transmitir el Rally Mundial. Con el dinero que hice de las publicidades me pude comprar un Volkswagen Gacel y cuando lo vendí conseguí un Fiat Palio para competir.
Y tu llegada a Salta, ¿cuándo se dio?
Fue en 1998 cuando esta maravillosa provincia me abrió sus puertas y un año más tarde llegó mi familia. Puse una empresa de distribuciones y hoy en día me conocen como el chico del reparto de cigarros.
Da la sensación de que tu crecimiento fue paulatino y sobre todo a pulmón...
Exacto, por eso digo que me sorprendió haber ganado el premio al deportista del año y este reconocimiento es el resultado de todo lo hecho a pulmón y sin apoyo alguno del Gobierno provincial, pese a que siempre traté de representar de la mejor manera a Salta.
¿Te sorprendiste pese al gran año que tuviste?
Sí, porque mi objetivo era ser campeón del mundo y al ser subcampeón no lo festejo, aunque sé que a las cosas las hicimos bien.
¿Te planteabas ese objetivo en enero?
No, en enero no sabía ni siquiera si iba a competir. Por suerte, mis sponsors bancaron mis locuras y la pasión que tenemos por este deporte, pero esto se termina muy rápido sin apoyo.
¿Y ya sabés lo que vas a hacer o estás como en enero pasado?
Todavía no tengo idea. Me encantaría correr en México en marzo, pero tendría que embarcar el auto (Mitsubishi Lancer Evo X) el 15 de enero, y estamos muy justos de tiempo.
Por suerte tengo la pista de Campo Santo a disposición, gracias a la gente del Club Salteño de Karting, especialmente a la familia Astesiano que me llevó infinidad de veces para que yo aprenda y entrene.
Ya que mencionaste una rama de la disciplina en Salta, ¿cómo ves el automovilismo provincial?
Lamentablemente está muy alicaída la disciplina. Es una pena que un autódromo tan lindo como lo es el Martín Miguel de Güemes esté parado hace un año y medio, pero por lo menos veo futuro en el karting, que es el semillero de este deporte.
Este año ganaste tres carreras y en cada una debes haber tenido una sensación diferente, ¿es así o todas fueron iguales?
No, por supuesto que cada una de las competencias que gané tuvo un significado diferente con respecto a la otra.
La primera victoria fue en Argentina, en mayo, y si bien conocíamos el terreno como nadie, no teníamos el vehículo en las mejores condiciones. Sin embargo, pudimos lograr el triunfo.
Un mes después volví a ganar y esa vez en Italia fue especial porque le gané en su casa a quien finalmente salió campeón (Max Rendina).
Finalmente en Finlandia (en agosto), fue la más importante de todas, porque ese país es la Catedral del Rally y, por suerte, pude lograr el tercer triunfo que me permitió soñar en ganar el campeonato que después no se pudo dar, pero junto a Pablo Monasterolo (su compañero) dimos todo por lograrlo.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial



Comentá esta noticia