En el corazón de Villa Vivero. Allí está gestándose una de las obras más importantes para el club Atlético Progreso. Desde 2012, esta institución trabaja en su predio. Primero comenzó cercando el terreno que se extiende por casi una hectárea y media. Y ahora está muy avanzada la obra que contempla un albergue, un salón multiuso, baños y duchas.
"El predio está cerrado parcialmente, y todas las energías están concentradas en terminar el albergue, que comprende un salón para dormitorios y un salón comedor que vendría a funcionar como una confitería o un salón multiusos, también cuenta con baños y duchas en estos dos ambientes", contó Gustavo Orozco, presidente de Progreso.
240 mil pesos lleva invertidos Progreso en la obra
A esta obra le falta todavía el cielorrazo, la colocación de aberturas y el equipamiento completo. "Estamos a un 70% de finalizar la obra, pero ahora se viene lo más difícil", dijo Orozco.
La idea es que esta obra beneficie no solo al club sino también a toda la barriada. Porque por un lado achicaría costos para la institución y, por el otro, de a poco se sumarían servicios para el barrio.
"Ya pensando un poco más allá, nos gustaría conseguir computadoras para que allí se dicten clases de computación, que pueda ser un salón multiuso para el barrio", contó el dirigente.
El proyecto de la dirigencia de Progreso es contribuir a la economía del club, ya que este albergue les permitiría dejar de alquilar lugares para que se hospeden los jugadores que llegan de afuera y de este modo, no gastar tanto en concentraciones. Orozco explicó: "Esta infraestructura nos disminuirá los costos para seguir en el Federal B. Si no, tarde o temprano, vamos a desaparecer, a descender del Federal B y eso es algo que no podemos permitirnos por el fútbol de Rosario de la Frontera, somos el único representante. Lo que nos ahorremos con este albergue, lo invertiremos en el plantel".
100 mil pesos necesita Progreso para terminar el albergue
Esta obra también le permitiría al plantel tener un lugar donde reunirse en la previa de los partidos, ya que siempre alternan entre casas de dirigentes y allegados; le aportará identidad a este club rosarino fundado en 1949 que por primera vez contará con una infraestructura como esta.
Algunos verán cuatro paredes, otros verán el Maracaná. Pero Progreso avanza paso a paso y no deja de soñar.

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