El recorrido por las entrañas grises y oscuras del estadio Soldier Field, donde mañana Argentina enfrentará a Panamá por la segunda fecha del grupo D de la Copa América Centenario, no permite imaginar todo lo que es y, sobre todo, lo que representa este escenario diseñado para el fútbol americano y adaptado para el convencional, ya que su recoleta magnificencia es un "monumento deportivo" que homenajea a los soldados estadounidenses caídos durante la Primera Guerra Mundial.
La zona por la que se debe atravesar para llegar a ver la luz del sol es poco agradable, ya que es un interminable pasillo utilizado para estacionar scooters, guardar artículos de limpieza y lavar distintos utensilios de mantenimiento, pero al final del desfiladero aparece la belleza solemne.

Copa America Centenario estadio Soldier Field.jpg

El "Campo del Soldado", tal la traducción de su nombre al español, está ubicado en el corazón del Burnham Park, el Central Park de Chicago, rodeado de verdes resplandecientes, cuervos y gaviotas que graznan al paso de los transeúntes y ardillas que se cruzan en el camino tras bajar de los árboles para beber y miran al humano casi como un congénere.
Los casi 67.000 espectadores que pueden colmar este estadio seguramente no llegarán en su totalidad mañana para ver a argentinos y panameños, por más que los diarios locales, como el tradicional Chicago Tribune, hayan estallado casi sorpresivamente en halagos para Lionel Messi, que vuelve, aún cuando por estos días la mayor ocupación del centimil pase por las finales de la NBA entre Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers, además de las semifinales de la liga de béisbol.
Pero hay recuerdos del fútbol 'no americano' aquí, y datan justamente del Mundial de 1994, aquel del 'doping' de Diego Maradona, que obligó a los organizadores a ampliar sus dimensiones para albergar a un público ajeno al paladar deportivo estadounidense: el del 'soccer'.
Este Soldier Field que alberga usualmente al equipo de fútbol americano de los Chicago Bears, merece el mote de monumento, no de monumental, ya que su capacidad es la menor de todos los estadios de la NFL, pero el hecho de haber sido diseñado en 1919, un año después de finalizada la Primera Guerra Mundial que se extendió entre 1914 y 1918, exclusivamente para homenajear a los soldados de este país caídos en acción, hace que su valor cultural exceda largamente a otro, en este caso el deporte.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial



Comentá esta noticia