Aun quedan resabios de esa sensación amarga por la eliminación de Juventud Antoniana en la ronda semifinal del Federal A. Esa enorme frustración significó otra vez quedar con las manos vacías, lo que provocó desazón y tristeza en la gran masa de seguidores que tiene el santo. Decepción que se prolonga por una década y que ahora concentra el interés en el armado del equipo que competirá en el próximo torneo.
Como cada proceso inconcluso, hay que poner sobre la mesa lo que se hizo bien y cuáles fueron los errores que se cometieron para no lograr el objetivo. Vale detenerse a analizar aquel mensaje cuando se dijo que se iba armar un plantel austero, con un bajo presupuesto, que con el paso del tiempo y ya en instancia de definiciones encendió la ilusión de que podía pelear el ascenso de categoría.
Apostar a la continuidad de J. J. López está bien, porque demostró mucho tacto en un plantel plagado de experiencia y en cierta forma les lavó la cabeza a los jugadores. Es decir una decisión acertada. Otra vez la labor demandará la "reconstrucción" de una esperanza, de ese sueño echo trizas y con mejor tino.
En medio de esta vorágine de sensaciones encontradas apareció la nota de Persona Jurídica poniendo plazo para que la institución regularice balances y otros pormenores que la comisión directiva que preside "Pepe"Muratore deberá cumplir en tiempo y forma.

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