Tempranito comienza a levantarse entusiasmado. Es sábado y para Alexandro "Fisura" Orellana es el mejor día de la semana. Es que hay partido. Rápidamente se reúnen todos en el Boulogne-sur Mer (ex Finca Independencia, zona sur) y de allí parten en cinco autos particulares para jugar. Llegan a la canchita de Peñarol y Fisura se pone la 16 de Pellegrini. Tiene diez años y es tan menudito que el pantalón del equipo le llega más abajo de la rodilla y casi se le cae. Sentado al costado de la cancha, junto a sus compañeros, espera su turno. Mientras, su equipo se luce ... golea a Peñarol 5 a 0.
En el segundo tiempo, el profe lo llama a Fisura, quien entra en calor y sale al campo de juego. No tiene los botines de Messi ni los de Ronaldo, juega con zapatillas; pero lo hace con mucha pasión y despliega su talento como si los tuviera. Es bajito en altura y chiquito en cuanto a contextura, pero guapea de lo lindo entrando al área de Peñarol. Hasta tiró un centro para marcar uno de los últimos goles. Fue 9 a 0 para Pellegrini con 5 goles de Santiago Henríquez, 2 de Ulises Taritolay y otros de Benjamín Vides y de Ignacio Lezcano.
Y fue un gran partido de Fisura, uno de los más chiquitos del equipo y uno de los tantos de peye que tiene una historia de vida sacrificada. "Yo soy de barrio Norte Grande y vivo con mi abuela Gladys, con mi tío, mi abuelo Raúl y mi hermano Santiago", contó el changuito al terminar el partido. A pesar de la humildad en la que vive, al igual que muchos otros chicos del equipo, cuenta: "Mi abuela me dice si yo quisiera ir a jugar a otro lado, si quiero probarme en algún equipo más grande y yo le digo que no, que acá me gusta y que son mis amigos". Alexandro disfruta su vida a pleno, es feliz en su sencillez. Un ejemplo para muchos.
Y justamente es el objetivo que promueven desde Torito Juniors, la escuelita que representa a la novena división de Pellegrini en las inferiores. "El objetivo es sacar a los chicos. Hay muchos que tienen grandes condiciones y futuro en el fútbol, pero son carentes de recursos y cuando los clubes buscan jugadores lo hacen entre los ricos, no se van hasta donde viven estos chicos: Finca Independencia, Siglo XXI, Solidaridad, barrio Norte Grande. Por eso queremos que, de a poco, se comience a mostrar en las inferiores, que también puedan tener alguna oportunidad", resumió Abel Tolaba, el profe a cargo del equipo de Fisura y compañía.


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