Como si fuera ayer, con la misma emoción, con la voz entrecortada. Así recuerda Oscar “Tato” Cardozo el Mundial del 86 y Argentina campeón. Pasaron treinta años, pero todo quedó grabado en su memoria con lujo de detalles. Es casi la cábala de Argentina en la máxima competencia porque cada vez que presenció un mundial, llegó a la final.

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“Llegamos a México con un encargo de El Tribuno para Tucho Figueroa, que era el enviado especial. Gracias al acercamiento con él y con Cayetano Ruggeri, que en ese momento era jefe de noticias de Crónica pudimos llegar a las concentraciones”, comenzó contando Cardozo en su visita a la redacción de El Tribuno. “Se me pone la piel de gallina del solo pensar”, dijo.

De aquel histórico mundial para la Selección tiene un particular recuerdo: una pelota Azteca, la oficial, en miniatura firmada por todo el plantel de México 86. Un recuerdo muy valioso y lleno de anécdotas. Fuimos a la casa de Adidas donde regalaban una pelotita por responder unas encuestas. Yo la respondí y me dieron esta Azteca pequeña. Luego fuimos a la concentración de la selección en el albergue del club América. Los teníamos muy cerca a los jugadores. Cuando terminó la práctica agarré una lapicera porque vi que los jugadores se prestaban a todo y me comenzaron a firmar uno por uno. Cuando llegó el turno del Diego fue algo realmente increíble, no podía creer que Maradona me estaba firmando algo a mí”, contó emocionado. Hasta el día de hoy conserva esta pieza, las firmas cada vez se van borrando más y más con el tiempo; pero él todavía logra distinguir una a una, incluso la del Diez.

De los momentos más impactantes, el salteño eligió dos: “El partido contra los ingleses. Ver, vivir, llorar, gritar el mejor gol de todos los tiempos es una dimensión que no tiene nombre”. Y, por supuesto, el otro momento fue la coronación: “Tenía la intención de meterme a la cancha una vez finalizado el partido, pero no pude hacerlo, me quedé exhausto, no tenía fuerzas para nada. No pude saltar. Me limité a ver a Maradona cómo levantaba la copa y lo seguían unos cuantos argentinos”.

  • En Salta se vivió así:

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