Si Luis Rueda tiene un mínimo respeto por Gimnasia y Tiro debería tener un gesto de grandeza y dar ya un paso al costado. El Cóndor fracasó en esta primera etapa como entrenador. Los números de su palmares son horrendos. Lamentables. Lapidarios. Números de descenso directo. Y Rueda sabe que tiene muy pocas chances de revertir este triste panorama que hoy está viviendo el club de la Vicente López. El domingo el hincha dio su veredicto final: El equipo se fue bajo una catarata de insultos y Rueda no puede hacer oídos sordo a esto.

Este Gimnasia y Tiro de Luis Rueda es más de lo mismo. Pobre como equipo. Sin esas pequeñas sociedades que necesita cualquier equipo dentro del campo de juego para hacer diferencia. No cuenta con una sola jugada de pelota parada hoy fundamental para abrir un partido chivo, cerrado.
Sus únicos argumentos son los pelotazos para que la Chancha Zárate aguante la pelota arriba. Y atrás da muchas ventajas que siempre son aprovechadas por el rival, esta vez fue el turno de un pobrísimo San Martín de Tucumán, el peor lejos de los últimos años, y aún así, no pudo quebrarlo.

A este se le agrega el bajón que tuvo en los tres encuentros en el ST. Ante Andino de La Rioja (ganó 2 a 1 pidiendo la hora), ante Concepción FC en Tucumán, y ante el Ciruja en el Gigante del Norte. Los tres le convirtieron goles. Esto demuestra que para el albo es muy complicado cerrar un partido y se ha convertido un karma en esta temporada.
Tampoco hay que dejar de lado que el grupo "ya no cree en él", el "feeling" con el entrenador se resquebrajó definitivamente cuando Vicente Monje dejó el club.

En Gimnasia y Tiro esperan que Luis Rueda de un paso al costado, que sea el mismo el que diga "hasta acá llegué", y esto se debe a que la actual dirigencia le hizo un contrato por un año y medio y no tiene los recursos económicos suficientes como para bancar un despido anticipado y, además, hacerse cargo de un nuevo entrenador. Esto hace que la decisión final esté sólo en manos de Rueda, que a demostrado hasta acá no tener la capacidad para sacar adelante a un equipo que hace rato está en "terapia intensiva".
Rueda, por dignidad, debería poner su renuncia a disposición de los dirigentes albos y dejar la decisión final en ellos. Su tiempo se agotó, al igual que la paciencia del hincha millonario.

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