Surgido en las inferiores de Gimnasia y Tiro, Emanuel Torres, el Colo, supo ser uno de los salvadores del albo junto a Federico Sauad en aquel encuentro frente a Candelaria de Misiones para evitar el descenso al Torneo del Interior, en el 2007.
Tras ser catalogado como una de las promesas del fútbol salteño, Torres también supo vestir la camiseta de otro grande de Salta, Central Norte, pero distintos motivos llevaron a declinar su carrera.
A sus 29 años y actualmente jugando en Mitre el Federal B, el Colo también se la "rebusca" en su vida personal para mantener a su familia. Luego de cada entrenamiento con el ciclón, Torres se saca los botines y se calza el delantal de cocinero para empezar su jornada laboral en una sandwichería en la Zuviría al 2300.

¿Te toca hacer algo nuevo en tu vida más allá del fútbol?
Entrené toda la vida. Hoy en el fútbol salteño, sobre todo los jugadores de acá, no podemos vivir del fútbol, tenemos que buscar otro ingreso, como se dice "un plus" para poder subsistir. La tenemos que rebuscar y hoy me toca estar en una sandwichería. No debo ser el único que entrena y después trabaja a la noche.

¿Cómo es tu día a día?
Justo coinciden los horarios. Salgo a las seis y media de entrenar con Mitre y a las siete y media ya estoy en la sandwichería preparando las cosas. Abrimos a las nueve y trabajamos hasta las una y media de la mañana, todos los días.

¿Qué pasó que no pudiste progresar con el fútbol?
Por cosas del fútbol, en mi mejor momento y estando en Central Norte, en el 2010, me fracturé el quinto metatarsiano, eso fue un antes y un después para mi carrera. Me costó mucho la recuperación, el médico de turno no me bancó como para quedarme, tuve que seguir jugando en otro club. Me fui a Talleres de Perico y a Zapla. También fui a Santa Fe, y jugué en Jorge Newbery de Venado Tuerto.

De todas maneras en la cancha seguís rindiendo...
Uno quiere y desea volver a un club grande, tengo la fe y la confianza. Quiero estar en un buen nivel, hoy me toca estar en Mitre y soy un agradecido, me encontré con un plantel y un cuerpo técnico bárbaros. Por cosas que pasaron en mi carrera, obviamente no pude hacer una diferencia para vivir netamente del fútbol. Tengo una familia atrás y siempre estoy pensando en ellos.

¿Cómo llegaste a la sandiwchería ?
Terminó la temporada con Central y tenía mucho tiempo libre. Mi amigo Gastón Salas tiene una sandwichería, necesitaba gente y yo me ofrecí, por suerte aprendí rápido. Estaba desocupado, y hace ocho meses que hago esto. Es un trabajo, uno que está metido en el fútbol se da cuenta de que hoy no se puede vivir solo con eso. Yo trabajo, no tengo problemas, nos va muy bien y no tengo por qué tener vergüenza porque es un trabajo, aparte aprendí cosas nuevas, antes no sabía hacer otra cosa que jugar al fútbol. En la sandwichería aprendí lo que es estar en una plancha o en el horno.

¿Se sorprendieron algunos que ya te conocían cuando te vieron en la sandwichería?
Sí me ha pasado que venían hinchas o personas relacionadas al fútbol, me veían trabajando y se sorprendían al primer golpe de vista. La mayoría seguramente piensa que el jugador vive bien. Me pasó estar bien gracias al fútbol pero, hoy por hoy, en este tramo de carrera y de mi vida, tengo que hacer las dos cosas sí o sí.

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