Con una pelota bendecida por el papa Francisco, veteranos británicos y argentinos de la guerra de las Malvinas se reencontraron horas atrás, 33 años después, para disputar un partido de rugby cerca de Londres.
El estadio del club inglés Esher, a media hora de la capital británica y en el país que organiza el Mundial de rugby, fue escenario de un duelo que pretendía ayudar a cerrar heridas y que fue armado por la Fundación llamada Rugby Sin Fronteras.
"Fue una guerra innecesaria y no les guardo ningún rencor, el rencor daña a las personas", explicó Horacio Gatas, un veterano argentino.
"Quise aprovechar la oportunidad de encontrarme 33 años después con la gente que combatió contra mí, siguiendo órdenes como yo, y estrecharles la mano", añadió.
Argentinos y británicos jugaron mezclados en los dos equipos, a los que se sumaron familiares y amigos. Los veteranos llevaban un brazalete distintivo, y, como superan los 50 años, el partido se acortó a dos tiempos de 20 minutos.
El equipo azul, que jugaba como local, venció al rojo por 20 a 5. Al final, como es de rigor en el rugby, se celebró el tercer tiempo para tomar unas cervezas todos juntos.
"La belleza del rugby es lo que viene luego: hablamos, bebemos y reímos", explicó el doctor David Jackson, de 57 años, que abandonó el Ejército británico para hacerse médico y especializarse en el tratamiento del estrés postraumático que él mismo sufrió.
"Me di cuenta hace muchos años que todos los que luchamos en aquella guerra éramos hijos o maridos de alguien, fuimos agentes de tiempos políticos y decisiones políticas", agregó.
Para Jackson, los veteranos de cualquier guerra y cualquier país terminan unidos por una experiencia única.
"Cuando están en su sociedad, son culturalmente diferentes. Tenemos un sentido del humor diferente, una ética laboral diferente, y eso es lo que nos une, las diferencias con los civiles", argumentó, confensándose muy emocionado con la reunión.
La idea de que fueron víctimas de la política prevaleció en el testimonio de los participantes, con una nutrida delegación argentina de 54 personas, que incluía a veteranos y a sus familiares.
"Los políticos fallaron y nosotros tuvimos que ir y arreglarlo", explicó Russell Craig, un veterano británico de 56 años, definiendo a él y sus colegas argentinos como "víctimas de las circunstancias".
"Éramos todos compañeros de armas y cumplimos nuestro deber como mejor supimos. La reconciliación es importante, es muy buena, este es un momento muy emocionante", agregó.

La política, al margen

Abundaron los abrazos y la cordialidad, y se ausentó la política: "Nosotros no estamos ni a favor ni en contra de la soberanía (argentina de las Malvinas), nosotros no tenemos fronteras", sentenció Alejandro Diego, de la Fundación Rugby sin Fronteras y uno de los promotores del partido.
El uruguayo Gustavo Zerbino, uno los supervivientes del famoso accidente aéreo de los Andes en 1972, y cofundador de esta fundación, también disputó el partido.
En 1982, tropas de la dictadura militar argentina tomaron por asalto las islas del Atlántico Sur para dar inicio a una guerra que duró 74 días y culminó con victoria británica, dejando como saldo la muerte de 255 británicos y 648 argentinos.


Los creadores de esta movida son los integrantes de la Fundación Rugby Sin Fronteras, quienes se involucraron en históricos momentos y realizaron diversos homenajes.
Entre otros, En 2011, disputaron un partido en el Va­lle de las Lágrimas, lugar donde ocurrió la tragedia de los Andes de 1972. Ese mismo año estuvieron en la cár­cel de Robben Is­land, donde Mande­la estuvo 18 años.

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