Las cimas más elevadas de Salta generan una atracción sin igual para cualquier montañista que se anime a superar desafíos. Esta vez la aventura de llegar a la cumbre del volcán Apu Quewar que realizaron cinco salteños estuvo ligada a una homenaje para los cuatro brigadistas que perdieron la vida intentando extinguir un incendio forestal en Las Juntas, departamento de Guachipas.
El grupo estuvo compuesto por Griselda Moreno, Ramiro García, Raúl Baigorria, David Enrique Flores e Ignacio Carral, quienes llegaron a la cima del Quewar el pasado 6 de diciembre. La montaña se localiza al noroeste de Los Andes (oeste de la provincia). El Quewar es un volcán apagado enclavado en la Puna salteña.
Los ascensos más conocidos tienen como pueblos base Santa Rosa de los Pastos Grandes y Olacapato, siendo este último de menor afluencia.
El grupo primero alcanzó la cima sur, a 6.130 metros sobre el nivel del mar, y luego la principal ubicada a 6.160.
Llegar a la cima fue una meta individual y grupal, que estuvo impulsada por el homenaje a los brigadistas Víctor Ferreyra, Daniel Vilte, Mauricio Valdez y Martín Albarracín que fallecieron el 28 de octubre tratando de extinguir un incendio forestal en los cerros de Guachipas.
"El ascenso final fue en particular desgastante, el Quewar escondía su alto detrás de sayos inaccesibles, obligándonos a ser un solo paso para avanzar. Cuando la vista fue plena hacia los puntos cardinales, los abrazos se fundieron y las lágrimas pactaron un momento que nadie jamás olvidaría. La montaña compartía su visión. Griselda sonreía satisfecha de haber cumplido con un amigo, Raúl se reencontraba en su confianza, Ignacio descubría que su cielo era mucho más alto del que imaginaba, y David enmudeció para estar en presencia de su amigo, el brigadista Martín (Albarracín), una nueva estrella que tiene su firmamento", relató Ramiro García.
Hace 40 años, el explorador y montañista sanjuanino Antonio Beorchia Nigris encontró el cuerpo momificado de un niño a pocos metros de la cima de Quewar, pero le fue imposible recuperarlo; años después, los cazadores de tesoros dinamitaron el cerro destruyendo en parte el cuerpo congelado.
Finalmente, en 1999 un grupo de científicos logró rescatar lo que quedaba del niño momificado.

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