El físico le pasó a factura ayer Leo Mayer después de la extenuante victoria ante Joao Souza 7-6 (4), 7-6 (5), 5-7, 5-7 y 15-13 en el cuarto punto de la serie ante Brasil por la Copa Davis. Deshidratado, Mayer recibió suero en el vestuario, todo un síntoma del esfuerzo que realizó en las casi siete horas que duró el encuentro.

Tan cansado estaba ayer Leo que debió suspender la conferencia de prensa. No es la primera vez en el año que le pasa esto a Leo. En el ATP 500 de Rio de Janeiro tuvo que abandonar por el mismo motivo, ante Blaz Rola, por la primera rueda, según informa el sitio canchallena.com.

Hoy, mucho más tranquilo y relajado, el correntino reconoció que su histórico triunfo sobre Joao Souza en cinco sets y más de seis horas y media de juego no puede compararlo con nada: "No lo comparo con nada, ojalá que no me pase otra vez, trataré de jugar menos tiempo para la próxima. No hay nada igual a esto, es la primera vez que jugaba en la Argentina, di todo en la cancha y creo que es por eso que se pudo ganar", afirmó Mayer.

El correntino mostró con algo de orgullo sus pies con vendas en el empeine, que no le permitían siquiera colocarse las zapatillas para caminar, debido a las ampollas que le provocó el calor con el que jugó el domingo en Tecnópolis. Los nervios y la tensión que le produjo el encuentro, que le provocó calambres en ambas piernas en distintos momentos del juego, tampoco lo dejó dormir el domingo a la noche en el hotel de concentración, mientras también pensaba en que Federico Delbonis cierre la serie en la reanudación este lunes.

"Dormí un poquito nada más, porque hablar del partido era muy raro, lo veía muy cerca en un momento y después muy lejos. Se dio que se pudo ganar, era un partido hermoso para ganarlo y así lo pude hacer", aseguró.



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