Como toda inauguración, el gobernador de la Provincia, Juan Manuel Urtubey, llegó al nuevo predio de Atléticos para la apertura del mismo. Posó para las fotos y se fue con una camiseta regalada por las autoridades de dicha institución.
Sin embargo, hoy, ocho días después del estreno oficial, a los peloteros los tapó el agua literalmente porque 48 horas después de las intensas lluvias la cancha quedó como una laguna y la bronca se acumuló en los amantes de la disciplina.
Es que desde aquel 29 de marzo de 2014, cuando una empresa obligó a los beisbolistas a abandonar Chachapoyas tras 20 años en ese lugar, la gente de Atléticos es castigada sin cesar.
La "flamante" cancha es solamente eso, un estadio de béisbol que todavía no está en buenas condiciones, un quincho y un terreno para dos canchas de fútbol apretadas. Parece que la ecuación no cierra si se compara con el terreno anterior, donde los muchachos de verde tenían una sala de estar con asador mucho más grande que el actual. Ni hablar de la pileta de natación de grandes dimensiones que fue cambiada por el estanque de agua sobre el césped.
El culpable, según dicen, fue el canal de la avenida Constitución que está a solo 20 metros del diamante y que desbordó en la mañana del jueves, pero un día y medio después, cuando ese conducto y sus alrededores estaban secos, el predio seguía con agua.
El campeonato de béisbol comenzará a fines del próximo mes y la pregunta que se hacen los responsables de cada una de las instituciones que participan en la Liga Salteña de la disciplina es, ¿qué va a pasar si es que llueve horas antes de los partidos?
Diferente fue el caso de Popeye, que también sufrió fuertes lluvias la semana pasada y, sin embargo, la Summer Cup se pudo disputar sin inconvenientes. Estos días, los predios de Fox y Cachorros tampoco fueron tan afectados como si ocurrió en el caso de Atléticos.

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