Si bien aún restan 24 puntos en juego en el tetradecagonal por la primera plaza de ascenso a la B Nacional, en Gimnasia y Tiro asumen el partido con Talleres de Córdoba (se jugará el domingo a las 17 en el Mario Kempes) como un choque especial, una parada trascendental que regirá el futuro del albo en la competencia.
De ganar, quedará a un punto de la T, meterá presión y seguirá molestando en la lucha por la gloria suprema y recuperará el terreno perdido en casa ante Defensores de Belgrano de Villa Ramallo. De perder, la aventura de la primera plaza y el campeonato quedará lejos.
Para este vital compromiso en la Docta, el DT José María Bianco ya tiene suficiente con las bajas sistemáticas de jugadores importantes en su estructura, quienes "pagaron" los polémicos fallos del árbitro santafesino Sebastián Ranciglio en la derrota del domingo pasado en casa ante el granate bonaerense.
Elías Bazzi y Daniel Ramasco son bajas por sendas suspensiones, aunque Pablo Motta equilibrará esas carencias con su retorno tras purgar su fecha de sanción.
El cuerpo técnico está abocado también a recuperar la anatomía de Federico Rodríguez, a quien su entrega en el último partido le pasó factura en su cuerpo, ya que presenta una sobrecarga en el femoral, por lo que el Bocha solo realizó una rutina liviana y diferenciada en el entrenamiento matutino del plantel millonario.
Todo hace prever que el Gato reemplazará a Rubén Villarreal, de floja labor ante Defensores; mientras que el desafío del Chaucha será rearmar su línea defensiva por la falta de su marcador de punta izquierdo. No sería descabellado ni suicida pensar en que el estratega albo rearme la línea de tres en el fondo, ya que sería un pecado especular y salir a esperar a Talleres en el Kempes, para no cometer el error de Juventud en el primer tiempo de aquella derrota antoniana en el estadio mundialista de la Docta, contra el rival en cuestión.

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