Juventud parece haber ingresado en un tobogán interminable y ese buen síntoma, tras dos victorias consecutivas, con el que había iniciado el torneo quedó en el olvido y se diluyó rápidamente. La respuesta del equipo de J. J. López no llega desde la cancha y se complica porque los resultados son los que mandan en el fútbol. El Federal A aún está pañales, y si bien recién se jugaron seis fechas, hace falta una vuelta de tuerca. Es necesario ajustar todos los puntos flojos que mostró el rendimiento colectivo del equipo y analizar en frío, especialmente la derrota con Concepción FC, un rival que terminó desnudando las falencias del equipo antoniano, que se mostró impotente y falto de respuestas para cambiar la historia.
Son diversos factores que por ahí reflejan una realidad. Específicamente el juego en conjunto no termina de convencer.
Lo que Juventud mostró en el último clásico con Gimnasia y Tiro encendió una luz de esperanza entre la gente, que esperaba que el equipo empezara a dar pasos seguros en los partidos que quedan por delante en esta ronda del campeonato.
Pero ayer en Tucumán a Juventud le faltó temple y categoría para no dejarse llevar por delante por un adversario que llegaba con una infinidad de problemas sobre sus espaldas, teniendo en cuenta que hasta ayer el cuervo tucumano no conocía el sabor de la victoria. Y a pesar de las urgencias por los resultados adversos, supo mantener la calma y trabajar el partido con paciencia para retirarse como un justo ganador, al que no le sobró nada.
El santo salteño deberá buscar urgente un cambio de rumbo para revertir el mal momento que atraviesa y evitar seguir en la pronunciada pendiente, con o sin J. J. López.

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