A poco más de cinco meses del mayor evento deportivo a nivel internacional, los Juegos Olímpicos, Alentandooo estuvo en Río de Janeiro, el estado brasileño donde se llevará a cabo la fiesta del 5 al 21 de agosto.
Pese a que las obras no avanzan a buen ritmo, este matutino conoció los planes que tiene el Gobierno para los estadios y villas olímpicas una vez que culminen las competencias.
El vereador (un legislador) del oeste, más precisamente en las zonas de Santíssimo y Bangu, Marcelino D'Almeida, dialogó con nuestro medio y dijo que al finalizar los Juegos la mayoría de los estadios estarán a disposición de los jóvenes brasileños "para incentivarlos a realizar deportes".
En su búnker, D'Almeida ya cuenta con un galpón llamado "Centro de Convivencia Padre Miguel", donde no solo se hacen festivales, sino que también se practican disciplinas como natación y danzas.
Si bien sus funciones terminan pocas cuadras antes de donde se construye la lujosa Villa de Deodoro, se puso a disposición de las autoridades para colaborar en lo que sea necesario.
En Deodoro, ubicado a un costado de la famosa avenida Brasil, hay siete centros deportivos: Parque Radical do Rio, Arena da Juventude, Centro Olímpico de Hockey, Centro Olímpico de Hípica, Centro Acuático de Deodoro, Centro Olímpico de Tiro y el estadio de Deodoro.
En total albergará los deportes: básquetbol, hípica (saltos y adiestramiento) mountain bike, ciclismo BMX, pentatlón, tiro deportivo, kayak, hockey sobre césped y rugby.
Otros integrantes de la función pública también fueron contactados por Alentandooo, indicaron que hay serias intenciones de promover deportes no tan fuertes como el hockey en un país ultrafutbolero y que también tiene al vóley, al handball y a la natación como serias candidatas a medallas doradas.
"En todos los barrios de Río de Janeiro hay decenas de canchas de fútbol gratuitas que funcionan tanto de día como de noche, porque cuentan con reflectores. Esto se hizo hace tiempo con el objetivo de alejar a los jóvenes de las drogas y el alcohol", contó un vecino de Bangu. Lo mismo intentarán hacer después de los JJOO.
El Mundial de fútbol despertó todavía más pasión en la juventud brasileña y los funcionarios intuyen que ciertos deportes impactarán también en los más pequeños.
Lo que buscan, con respecto al campeonato del mundo de fútbol, es que las estructuras no queden desiertas una vez que se lleve a cabo la ceremonia de cierre, como ocurrió en 2014.
En la actualidad, el Arena Amazonia está casi abandonado; el Nacional de Brasilia sirve más como estacionamiento de ómnibus y el Arena Pantanal en Cuiabá es usado por familias sin hogar en la zona de vestuarios.

¿Río está preparado?

La gran pregunta de todo aquel que en los últimos meses pasó por el segundo estado de importancia en Brasil es si Río de Janeiro está preparada para ser sede de tamaño evento. Parece que la respuesta es "no".
Si bien algunos están listos, como el Maracaná (que no es solo el estadio de fútbol, sino también el olímpico y el conocido Sambódromo), otros en un 80%, lo que más preocupa son las obras para reorganizar un tránsito hipersaturado.
Camino a Deodoro, por ejemplo, ir en ómnibus puede llevar cerca de dos horas, por la congestión constante, sumado a los trabajos apresurados que realizan los obreros sobre las calzadas exclusivas que tendrán los micros que trasladen a los deportistas. El estado de los puentes y accesos están en iguales condiciones o peor, ya que a fines de febrero recién se están instalando los soportes.
Sumado al caos vehicular y al retraso de algunos trabajos de construcción, muchos cariocas se encuentran molestos y no comparten la idea de que su estado sea el que albergue a los Juegos Olímpicos, porque entienden que la crisis será peor a fin de año, como ocurrió con el Mundial de fútbol, que llevó a Brasil a un declive económico.

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