Tras los pasos de los vivacs de Tecnópolis, Villa Carlos Paz y autódromo de Termas de Río Hondo, desde ayer y hasta mañana el campamento está montado en el regimiento militar jujeño, ubicado en el noroeste de San Salvador, a pocos kilómetros de San Pablo de Reyes. Hasta ese lugar llegaron los pilotos, sus equipos y los casi 2000 miembros de la organización que se mueven para todos lados, procedentes de la localidad santiagueña situada a 425 kilómetros, mientras el rally Dakar disputa su trigesimoctava edición.

Ayer hubo diferentes estados climáticos en solo pocas horas, ya que a la mañana hubo un sol radiante, a la tarde se nubló y otra vez la lluvia se hizo presente, como en la cancelación de la etapa 1, entre Arrecifes y la villa veraniega cordobesa. Por eso, hasta anoche algunos integrantes de la organización esperaban dialogar con sus pares para saber si la etapa maratón se iba a correr por completo como estaba estipulado o si se debía acortar, aunque la preocupación no pasó a mayores, ya que después se despejó.

En lo que refiere a argentinos, se puede decir que el salteño Kevin Benavides más que profeta en su tierra, lo fue en su región, porque los jujeños lo tomaron como propio y lo apoyaron durante toda la etapa de enlace de la ruta nacional 9 hasta el ingreso al vivac.

En el vivac, Kevin se enteró que Joan Barreda Bort fue penalizado y no pudo ocultar su algría al haber escrito ya su nombre en la historia del Dakar, pero sostiene en no salirse del foco, mientras en el regimiento muchos lo fueron a saludar y hasta una conocida empresa de hidrolavadoras lo citó para desafiarlo a lavar a autos.

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