La derrota ante Estados Unidos en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro marcó el final del mejor ciclo de la historia del básquetbol argentina. Emanuel Ginobili (39 años), Andrés Nocioni (36), Luis Scola (36) y Carlos Delfino (33), los últimos 'sobrevivientes' de la hazaña gestada en Atenas 2004, dejaron el alma en el rectángulo, pero esta vez no pudieron quebrar al poderoso seleccionado integrado por jugadores de la NBA, que se encamina una vez más a la medalla dorada.
Algunos (Ginóbili, Nocioni) ya confirmaron su despedida del representativo albiceelste y a los otros dos también será difícil volver a verlos en Tokio 2020. Con ellos se irá la última camada de jugadores que hicieron realidad un sueño que parecía imposible de concretar para tantos basquetbolistas que vistieron la musculosa celeste y blanca: subir al escalón más alto de un podio olímpico. Una meta que era complicada para cualquier seleccionado del planeta y mucho más a partir de 1992, cuando los estadounidenses comenzaron a utilizar en los certámenes ecuménicos a jugadores de la principal liga del mundo. Todo empezó en el Mundial Sub 22 de Australia de 1997, que sirvió de trampolín para que jugadores como Ginóbili, 'Pepe' Sánchez y Fabricio Oberto saltaran al seleccionado mayor y fueran parte del plantel que jugó el Mundial 1998 en Grecia.
Poco a poco la base de ese equipo juvenil fue ganando posiciones dentro del equipo mayor. Y fue en el Premundial de Neuquén 2001 en el que se terminó de forjar lo que iba a ser la 'Generación Dorada'. El Mundial de Indianápolis fue el punto de partida de una serie de éxitos inolvidables. Como el del 4 de septiembre, un día que quedará grabado en la memoria de los amantes del básquetbol. Con un plantel en el que estaban Oberto, Ginóbili, Sánchez, Leandro Palladino, Lucas Victoriano, Leonardo Gutiérrez, Ruben Wolkowisky, Hugo Sconochini, Alejandro Montecchia, Andrés Nocioni, Gabriel Fernández y un juvenil Luis Scola, Argentina venció a Estados Unidos por 87-80. Por primera vez caía la imbatible NBA.
No pudieron quedarse con ese título tras caer en la final frente a la Yugoslavia de Dejan Bodiroga por 77-70 en tiempo suplementario. Pero el desquite llegó dos años más tarde en los Juegos Olímpicos de Atenas, ya con la presencia de Carlos Delfino y Walter Herrmann en el plantel. Estados Unidos, con la sangre en el ojo, era el oponente en la semifinal. Y esta vez los nombres eran otros, ya que habían sido convocados Allen Iverson, Tim Duncan, Lamar Odom, Richard Jefferson y Lebron James, entre otros.
Pero con una descollante labor colectiva, en la que voló un poco más alto 'Manu' Ginóbili, Argentina se impuso por 89-81, logrando, acaso, el éxito más importante en la historia del básquetbol argentino.
Con el claro triunfo ante Italia en la final del certamen, esos héroes llevaron la bandera celeste y blanca a lo más alto del podio. El sueño se había hecho realidad.
Después llegaron el cuarto puesto en el Mundial de Japón 2006, tras la recordada semifinal ante España, y la medalla de bronce en los Juegos de Beijing 2008.
Los años fueron pasando para esos próceres del basquetbol argentino que, de a poco, fueron dando un paso al costado. Y hoy fue el último capítulo, al menos en un Juego Olímpico, para una generación que será difícil de igualar.
Hicieron historia, se ganaron el corazón de todos los argentinos dejando el alma en cada pelota. Pese al cansancio que les generaba jugar en torneos interminables como la NBA, pocas veces estuvieron ausentes cuando llamaba la camiseta argentina. Ejemplo para las nuevas generaciones de basquetbolistas y para todos los deportistas en general, hoy estos cracks inoxidables disfrutaron de su último capítulo en una cita olímpica. El país entero los saluda.

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