"Nunca se va tan lejos como cuando no se sabe adónde se va", sentencia Octavio Paz. Hablar de la distancia es hablar de la proximidad o lejanía que existe entre objetos o acontecimientos. Es lo que nos pasa a los salteños que disfrutamos del fútbol grande de la Argentina a la distancia. Y nos preguntamos a diario por qué estamos tan lejos, mientras observamos los partidos por televisión. A ser sinceros, hasta nos carcome la envidia cuando vemos que en la B Nacional hay un número importante de clubes del interior que están bregando por ascender a Primera. Sí, como Gimnasia de Jujuy, Atlético Tucumán, Crucero del Norte, Boca Unidos, San Martín de San Juan. Clubes que hasta no hace mucho eran adversarios de los equipos salteños. Paralelamente, nuestros clubes muestran un retroceso alarmante, no solo en lo futbolístico sino también en lo dirigencial. Y de acuerdo a los últimos acontecimientos, no hay visos de mejora. Porque los clubes del medio están agobiados por las internas, las carencias económicas, la violencia de los barras, pero fundamentalmente por la intromisión de los gobernantes o funcionarios de turno que hasta participan en la designación de un entrenador. Lo que es más, mientras aquí estamos pintando estadios como los de Gimnasia y Tiro o Juventud, en otros lados están remodelando o ampliando los escenarios. Tal como aconteció en Misiones y en Chaco. Y lo propio también pasa en otras provincias. Aquí, al menos, Mitre iluminó su cancha. Hasta cuesta creer que Estudiantes de San Luis (que hace seis meses estuvo apunto de jugar el desempate para no descender al Argentino B con Central Norte) o Juventud Unida de Gualeguaychú lo hayan logrado y los nuestros no puedan salir de su letargo.
No todo silencio es olvido, ni toda ausencia es distancia, dice otro adagio, pero por el momento, qué lejos que nos queda...

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial



Comentá esta noticia