"Si la Policía garantizó la seguridad de los jugadores y cuerpo técnico, y el árbitro así lo ordenó, Central tenía que salir a jugar. Reglamentariamente no podía negarse. Ahora si el veedor vio que no había garantías, debía pedir la suspensión. El árbitro debió decir 'hasta acá llegamos' si se metieron los hinchas a la cancha. Pero ordenó seguir y si Central no salía a jugar, debía atenerse a las consecuencias".
El árbitro salteño Jorge Royano explicó en Alentandooo que el equipo de Cravero hizo bien en salir a jugar, aunque criticó la actitud de su colega Brillada quien, dicho sea de paso, vive ahí a la vuelta de Formosa, en Chaco.
Y, considerando que estas son las malditas costumbres del Federal B, una moneda corriente (malas canchas, árbitros condicionados, policías cómplices, etc), Central Norte debió prepararse para esto también en todos los sentidos. Pero falló desde que no pudo ganar ni hacer un gol en el Martearena, en el partido de ida; tampoco ayer con esa catarata de cabezazos en el final, todos desviados. Entonces, también hay que mirar para adentro y revisar lo que se hizo mal para haber consumado otro fracaso deportivo.
Se entiende claramente que los jugadores del cuervo hayan sido amedrentados y mal predispuestos, agredidos, para continuar el partido tras los incidentes. Pero no se notó eso en el campo, sino todo lo contrario: un equipo con carácter, con mucha garra, capaz de llevarse por delante a su rival, todo eso que en el amanecer del campeonato no tuvo.
Tampoco se entiende cómo pueden haber errado tantas veces frente al arco, en Salta y en Formosa, en esta llave y en la anterior. Central ya había perdido la puntería hace rato y un equipo con aspiraciones de ascenso no se lo puede permitir.
El equipo de Cravero fue de menor a mayor en el torneo, no hay dudas; despejó las incertidumbres del arranque y silenció las críticas. Tuvo una clara mejoría en cuanto a la actitud, pero los partidos se ganan con goles y eso tampoco no se puede negociar. Y otra vez, otro fracaso. De fracasos ya estamos todos cansados.


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