Perseverancia y dedicación. Dos de las tantas características que necesita cualquier jugador desde que comienza a formarse. Estas virtudes se reflejan en la historia de Fabricio Volo, uno de tantos ejemplos en las divisiones inferiores de la Liga Salteña. Se trata de un chico de 14 años que defiende los colores de Central Norte en la sexta división, siendo el más bajito de todos.
La frase "Lo bueno viene en frasco chico" le sienta a la perfección porque Volo, con 1.47 de estatura, no solo es titular sino también porta la cinta de capitán en el cuervo. Un reconocimiento a su entrega y personalidad.
"Me siento más confiado y como que le tengo que dar más aliento a mis compañeros para seguir adelante", explicó el volante en la clásica recorrida que realiza El Tribuno destacando valores de inferiores. Fabricio juega en Central desde hace cinco años.
Volo se caracteriza por ser el caudillo en el medio campo, un jugador aguerrido en la marca que intenta cortar siempre, aunque sus rivales sean, casi siempre, más altos. Pero ser un jugador de baja estatura no es un impedimento para Fabricio y de una forma muy sencilla demostró que la inteligencia prevalece en su persona al explicar: "Me pueden molestar los rivales, pero no le doy importancia. A la hora de jugar me pueden sacar un diferencia en altura pero sé cuándo tengo que ir al choque y cuándo no".
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Foto: Central Norte Facebook Oficial
Foto: Central Norte Facebook Oficial
Fabricio no solo integra la sexta división de Central Norte, que el sábado derrotó a Juventud Antoniana por 2 a 1 con un gol suyo, un golazo. Luego, fue convocado para jugar en el sub-15 del cuervo que derrotó el domingo a Gimnasia y Tiro.
La pulga azabache, fiel a su personalidad, no se identificó con los clubes más populares o grandes del país, todo lo contrario. "Solo soy hincha de Central Norte. Esto me lo inculqué porque me pareció bueno, estoy defendiendo sus colores. Veo fútbol, soy simpatizante de Boca pero soy hincha de Central", remarcó.
La dedicación y el profesionalismo se destacan en Fabri, ya que actúa como si fuera un jugador de la primera. "Me gusta ir a la cancha pero cuando Central juega el viernes, no voy, volvería muy tarde a mi casa y tengo que hacer como una concentración para jugar el sábado", dijo.
Y como todo chico tiene un sueño: "Me gustaría llegar como mínimo a la B Nacional y si tengo la posibilidad de ir a jugar afuera mucho mejor".
Casos como el de Fabricio debe haber decenas en las divisiones inferiores de los distintos clubes de la Liga Salteña. Es un ejemplo para imitar. El tamaño de un jugador no siempre influye, ya que lo primordial pasa por una cuestión de actitud. Bien por Fabricio y por aquellos que por más chico que parezcan se agradan en las canchas.

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