Que el fútbol, en Argentina, es pasión de multitudes, es totalmente cierto, pero lo real también es que desde hace algunos años el rugby se transformó en el segundo deporte de cabecera y eso se notó en este Mundial de Inglaterra.
Desde el partido ante los All Blacks en Wembley, donde 89 mil personas le dieron un marco único al debut de los equipos más fuertes del grupo C, hasta ayer en Twickenham, los argentinos se hicieron notar.
Quienes vivieron el campeonato del Mundo desde adentro, comentaron que dispersos por las calles de todas las sedes donde Los Pumas debieron disputar sus partidos, predominaron los colores celeste y blanco.
Ayer no fue la excepción. Casi el 40% del estadio se pobló con seguidores argentinos quienes no dejaron de corear las canciones y festejaron las conversiones de Nicolás Sánchez.
Pese a la derrota final, los jugadores saludaron a cada rincón de la cancha para reconocer el aliento del público. Del otro lados y con ojos llorosos, miles de compatriotas estallaron en aplausos para un equipo que una vez más hizo historia y se anotó entre los cuatro mejores del mundo.

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