Porque eligió quedarse siempre en la provincia, hasta en la época en que el básquet no lograba salir del pozo en que estuvo estancado durante años (muchos años), Federico Parada es definitivamente Salta Basket.
Cuando el proyecto se hizo realidad, el ala pivot que hoy tiene 32 años, no estuvo en los planes iniciales pero igual se acercó y se puso a disposición del técnico para ayudar al plantel, hasta que quedó en el recambio de enero de 2015. La llegada del TNA fue "un premio a su trayectoria" y del primer al último juego demostró mucho amor propio.
Tras la derrota no pudo ocultar las lágrimas de dolor y se fue ovacionado por los 2000 salteños que acompañaron. Un día después, la amargura siguió, pero ya más tranquilo habló de todo eso con El Tribuno.

Te fuiste con mucha bronca tras la eliminación, ¿te pegó mucho perder de esa manera?
Con respecto a lo de ayer (por el martes) no quise dar esa imagen al último. Pensaba que hubo un par de errores del árbitro que fueron claros. Después me arrepentí, me invadió mucha bronca.
Sin embargo no se puede juzgar el error del árbitro por las falencias que tuvimos. Quizás perdimos por la ansiedad.

Pero más allá de la autocrítica, ¿pensás que fueron perjudicados?

Me dolió porque soy muy local y los árbitros siempre quisieron perjudicarnos. Cuando venían los santiagueños, los jujeños u otros, los jueces siempre nos mandaban al muere. La verdad que tuve mucha bronca.

¿Qué hablaron en el vestuario tras la derrota?

Se habló lo necesario. Más que nada tuvieron la palabra Ricardo (De Cecco) y los dirigentes. Hubo palabras de agradecimiento por haber dejado a Salta con una buena imagen. También hablamos del arbitraje, ya que el partido se perdió en la cancha porque no tuvimos una buena noche.

Sos el jugador más querido por la gente, seguramente por tu trayectoria, pero además porque sorprendió el nivel que tuviste, ¿te quedaste conforme con lo realizado?

La gente me hizo sentir mucho el aprecio siempre con palabras de aliento y eso es impagable. Al principio fue un premio a mi pasado, de la lucha constante de elegir siempre la provincia para jugar.
Fue como un sueño jugar el TNA, aunque siempre pensé que podía dar más, aunque traté de no irme del rol que me pidió Ricardo, pero sentí que pude haber dado más.
Siempre fui muy optimista con cada equipo que se jugaba aprendí, me acomodé bastante rápido y no le tengo miedo a la categoría.

¿Hablaste de la posibilidad de seguir en el equipo para la próxima temporada?

No se habló nada, pero si existe una posibilidad de jugar y formar parte, en buena hora. Sino seré un salteño más alentando al plantel. Igual no pasa por mí, es una decisión de quien esté.
El resto del plantel, en diferentes entrevistas, dijo que fuiste quien más sorprendió, ¿qué te genera?
Había leído sobre lo que dijeron Gastón (García) y Sebastián Saborido. Maxi (Ríos) siempre me apoyó con palabras y los demás muchachos me enseñaron un par de cosas. Con Goyo (Gregorio Eseverri) fuimos compañeros de cuarto. Ricardo y Seba me tuvieron mucha confianza, pero no me podía salir del libreto.

El martes gran parte de la gente se volvió a enamorar del básquet de alta competencia como en los play-offs del Torneo Federal, ¿qué sensación tuviste?

Coincido en que el marco que se vio fue similar a los de las finales de la temporada pasada. La gente se fue identificada con el equipo, pero lamentablemente no supimos ser constantes. Hubiese sido lindo ganar y pensar en los cuartos de final. Salta tiene todas las condiciones para esta categoría, el público acompañó y tenemos el Delmi.

¿Para vos tiene que mantenerse la base del equipo?

Como jugador me encantaría que la base se mantenga, pero las reglas del juego son estas. Seguro los dirigentes van a analizar, pero no me compete. Sé que con jugadores nuevos también hay expectativas nuevas. La gente sabrá pensar cuál jugador le gusta y cuál no.

¿Qué mensaje le dejás a los jugadores más chicos del plantel?

A Álvaro Álvarez le tengo un cariño especial. Siempre le gustó entrenar y está pendiente para crecer. Tiene muchos años por delante y tengo mucha fe en él. A los otros chicos les digo que la oportunidad está al alcance de todos. Vi juveniles en otros equipos que forman parte del TNA y yo a esa edad lo veía muy difícil, es un camino duro. El salteño que tiene de 15 a 17 años tiene que ser conciente, porque va a tener la oportunidad y es cuestión de aprovechar.

¿Te da bronca que a cuando tenías entre 15 y 17 años no hubo un proyecto así?

La verdad que sí. Me hubiese gustado a esa edad aprovechar y explotar más mi juego. Hoy no considero que tengo muchos años más, pero hasta a los 26 hubiese explotado.

¿Proyectás a futuro como entrenador o dirigente?

Me gustaría ser un formador de chicos como lo hacen muy bien el Patón (Sergio Arevalos) o Ramiro Díaz Cuello. Si tengo que estar afuera, me gustaría que sea como profe de preparación física.

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